San Juan, El director del Servicio Penitenciario de Chimbas, Carlos Suárez, dio a conocer cifras preocupantes sobre el nivel educativo de la población carcelaria. Según los datos oficiales, cerca del 40% de los 1.855 internos que alberga el penal ingresa sin saber leer ni escribir. Esta situación, explica Suárez, es un reflejo de las profundas deficiencias del sistema educativo y social.
Una realidad de bajo nivel educativo
Las estadísticas muestran que la mayoría de los presos llega al penal con una formación escolar incompleta:
- Hombres: El 60% no terminó la escuela primaria, y de ese grupo, un 40% es analfabeto.
- Mujeres: El 55% no completó la primaria, con un 40% de analfabetismo.
Aunque existe una oferta educativa dentro de la prisión, la cifra de quienes la aprovechan es baja. Actualmente, 110 internos cursan la primaria y 120 cursan la secundaria. Solo una pequeña minoría accede a estudios superiores, con casos aislados en carreras como abogacía, administración de empresas e historia.
El desafío de la continuidad educativa
El problema no termina con el acceso a la educación; la finalización de los estudios es un obstáculo aún mayor. Solo el 25% de los internos que comienzan sus estudios primarios o secundarios logran completarlos durante su condena.
Para el director Suárez, estos datos ponen en evidencia una deuda histórica con los sectores más vulnerables de la sociedad. “Muchos internos abandonaron la escuela desde chicos, sin seguimiento ni control familiar. Es un índice alarmante que habla de una deuda profunda con la educación”, señaló, subrayando que la falta de formación es un factor clave en la reincidencia y en la falta de oportunidades.



