Ocurrió en el departamento Santa Lucía. Los delincuentes la llamaron simularon que su hijo estaba internado y necesitaba una cirugía de urgencia. La mujer entregó los ahorros de su vida a un falso amigo que fue a buscar el dinero a su vivienda.
SANTA LUCÍA.– Un desgarrador caso de estafa telefónica bajo la modalidad del «cuento del tío» volvió a poner en alerta a la comunidad. Una jubilada de 81 años, domiciliada en la zona de Santa Lucía, fue víctima de un macabro engaño mediante el cual un grupo de delincuentes logró apoderarse de 3 millones de pesos en efectivo tras hacerle creer que su hijo atravesaba una emergencia médica de vida o muerte.
El episodio tuvo lugar durante el fin de semana, aunque los detalles del caso salieron a la luz en las últimas horas. De acuerdo con las fuentes ligadas a la investigación, la trampa comenzó a tejerse con una llamada telefónica dirigida al domicilio de la mujer, ubicado en las inmediaciones de calle Balaguer y avenida Libertador.
La trampa telefónica y el falso relato
El primer contacto fue realizado por un sujeto que se presentó falsamente como profesional de la salud del Hospital Privado. Con tono de premura, el estafador le notificó que su hijo había sido ingresado de gravedad y que requería una intervención quirúrgica inmediata. En medio de la angustia y el estado de shock, la víctima mencionó sin querer el nombre de su familiar: Carlos.
Aprovechando ese dato clave, los delincuentes ejecutaron la segunda fase del plan:
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Imitación de voz: Minutos después, la mujer recibió un nuevo llamado. Un segundo interlocutor imitó la voz de su hijo, suplicándole ayuda económica urgente para abonar la supuesta operación.
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Entrega del dinero: Desesperada por la situación, la jubilada juntó los $3 millones que guardaba en su departamento, los colocó dentro de una bolsa y se los entregó en mano a un desconocido que se presentó en su puerta manifestando ser un «amigo» enviado por Carlos.
Descubrimiento del engaño e investigación judicial
La cruel mentira comenzó a desmoronarse poco después, cuando la víctima le relató lo sucedido a su empleada doméstica. Ante la inconsistencia del relato, la trabajadora se comunicó de inmediato con el verdadero Carlos, quien atendió el teléfono en perfecto estado de salud y desmintió de forma categórica haber estado internado o haber pedido dinero.
Tras constatar la millonaria estafa, la familia acudió a las autoridades para radicar la denuncia correspondiente. Las actuaciones quedaron a cargo de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, cuya brigada de investigación se encuentra analizando cámaras de seguridad de la zona y rastreando las llamadas para identificar a la banda que atenta contra los adultos mayores.



