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miércoles, octubre 28, 2026

Cinco claves para entender por qué San Juan se prepara ante El Niño, el deshielo y las probables tormentas

Tras años de sequía, la provincia proyecta una mayor disponibilidad de agua, pero activa protocolos del COPRE para prevenir contingencias. El monitoreo en la cordillera, el estado de los diques y los puntos vulnerables en los departamentos.

Ante la finalización de un ciclo invernal con acumulaciones de nieve superiores a las registradas en años anteriores y la consolidación del fenómeno climático El Niño, la provincia de San Juan inició un abordaje preventivo de cara a la temporada de primavera y verano. A través de la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), el Ejecutivo provincial articulará tareas de mantenimiento de infraestructura, encauzamiento y logística junto con los municipios.

El plan de contingencia busca monitorear de manera constante la evolución hídrica, priorizando la seguridad de las poblaciones asentadas en zonas vulnerables, cauces aluvionales y rutas interdepartamentales.

Las 5 claves sobre el escenario climático e hídrico

Desde la mesa de trabajo técnica del COPRE sintetizaron los ejes centrales que determinan el estado de alerta preventiva en el territorio sanjuanino:

  1. Impacto del fenómeno El Niño: Con temperaturas en el Pacífico Ecuatorial de entre 2,5 °C y 5 °C por encima de la media desde el mes de julio, los modelos señalan una mayor probabilidad de precipitaciones estivales para San Juan y la región cuyana.

  2. Dinámica del deshielo cordillerano: La abundante acumulación nívea en la montaña representa un incremento en el caudal de los ríos. La velocidad del derretimiento dependerá del comportamiento de las temperaturas en primavera; un aumento térmico paulatino permitirá un escurrimiento gradual, mientras que un pico repentino de calor acelerará la bajada de agua.

  3. Gestión del volumen hídrico y zonas de riesgo: La llegada de caudales concentrados en períodos breves implica riesgos de aluviones con arrastre de barro y rocas. Los sectores de mayor exposición son el piedemonte, asentamientos cerca de arroyos, terrenos con antecedentes de revenición y rutas cruzadas por bajadas aluvionales.

  4. Capacidad de regulación mediante diques: El sistema de embalses —Los Caracoles, Punta Negra y Ullum sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento sobre el río Jáchal— actuará como amortiguador para regular los crecientes volúmenes. Paralelamente, se ejecutan defensas e intervenciones de limpieza prioritarias en Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil, Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum.

  5. Monitoreo y tiempos de alerta: Mientras que la evolución del deshielo permite una trazabilidad de varios días mediante la medición de caudales, los eventos de tormentas severas o granizo disponen de márgenes de alerta de pocas horas, requiriendo el seguimiento exclusivo a través de los canales oficiales de Protección Civil.

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