Tras años de sequía, la provincia proyecta una mayor disponibilidad de agua, pero activa protocolos del COPRE para prevenir contingencias. El monitoreo en la cordillera, el estado de los diques y los puntos vulnerables en los departamentos.
Ante la finalización de un ciclo invernal con acumulaciones de nieve superiores a las registradas en años anteriores y la consolidación del fenómeno climático El Niño, la provincia de San Juan inició un abordaje preventivo de cara a la temporada de primavera y verano. A través de la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), el Ejecutivo provincial articulará tareas de mantenimiento de infraestructura, encauzamiento y logística junto con los municipios.
El plan de contingencia busca monitorear de manera constante la evolución hídrica, priorizando la seguridad de las poblaciones asentadas en zonas vulnerables, cauces aluvionales y rutas interdepartamentales.
Las 5 claves sobre el escenario climático e hídrico
Desde la mesa de trabajo técnica del COPRE sintetizaron los ejes centrales que determinan el estado de alerta preventiva en el territorio sanjuanino:
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Impacto del fenómeno El Niño: Con temperaturas en el Pacífico Ecuatorial de entre 2,5 °C y 5 °C por encima de la media desde el mes de julio, los modelos señalan una mayor probabilidad de precipitaciones estivales para San Juan y la región cuyana.
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Dinámica del deshielo cordillerano: La abundante acumulación nívea en la montaña representa un incremento en el caudal de los ríos. La velocidad del derretimiento dependerá del comportamiento de las temperaturas en primavera; un aumento térmico paulatino permitirá un escurrimiento gradual, mientras que un pico repentino de calor acelerará la bajada de agua.
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Gestión del volumen hídrico y zonas de riesgo: La llegada de caudales concentrados en períodos breves implica riesgos de aluviones con arrastre de barro y rocas. Los sectores de mayor exposición son el piedemonte, asentamientos cerca de arroyos, terrenos con antecedentes de revenición y rutas cruzadas por bajadas aluvionales.
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Capacidad de regulación mediante diques: El sistema de embalses —Los Caracoles, Punta Negra y Ullum sobre el río San Juan, y Cuesta del Viento sobre el río Jáchal— actuará como amortiguador para regular los crecientes volúmenes. Paralelamente, se ejecutan defensas e intervenciones de limpieza prioritarias en Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil, Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum.
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Monitoreo y tiempos de alerta: Mientras que la evolución del deshielo permite una trazabilidad de varios días mediante la medición de caudales, los eventos de tormentas severas o granizo disponen de márgenes de alerta de pocas horas, requiriendo el seguimiento exclusivo a través de los canales oficiales de Protección Civil.



