Con un gol en contra de Burgess y otro de Freeman, el conjunto norteamericano se impuso con autoridad en Seattle. Logró su segundo triunfo al hilo en la Copa del Mundo, algo que no conseguía desde Uruguay 1930, y sacó boleto a la próxima ronda.
La Selección de Estados Unidos no para de sorprender al planeta fútbol y sigue alimentando la ilusión de todo su pueblo. En la jornada de este viernes 19 de junio de 2026, el combinado dirigido por el argentino Mauricio Pochettino derrotó con total autoridad por 2 a 0 a Australia en el CenturyLink Field de Seattle. Con este resultado, cosechó su segunda victoria consecutiva en el Grupo D y se transformó en uno de los primeros clasificados a los 16avos de final de la Copa del Mundo.
El equipo anfitrión volvió a hacer gala de una notable solidez defensiva, intensidad física y contundencia en los últimos metros para destrabar un partido que controló de principio a fin. Además del pasaporte a la próxima instancia, el triunfo significó un hito histórico: los norteamericanos no ganaban sus dos primeros partidos de un Mundial desde la edición de Uruguay 1930, hace casi un siglo.
Golpe tempranero y control absoluto
La apertura del marcador llegó de forma prematura en la noche de Seattle. A los 10 minutos de la primera mitad, una punzante combinación ofensiva de los locales derivó en un blooper defensivo: el central australiano Cameron Burgess se llevó la pelota por delante en su afán de despejar y terminó anotando en su propio arco.
El gol no relajó a los de Pochettino, que sostuvieron la presión alta e incomodaron la salida de los Socceroos. El premio a esa insistencia llegó antes de irse a los vestuarios, cuando Alexander Freeman frotó la lámpara para estampar el 2-0 definitivo.
En el complemento, Estados Unidos administró los hilos del mediocampo con mucha inteligencia. La gran noticia para el cuerpo técnico fue que el equipo no resintió la ausencia de su máxima figura, Christian Pulisic, quien arrastra una molestia física y fue preservado en el banco de relevos.
Australia intentó descontar con más empuje que fútbol, pero chocó constantemente contra un muro defensivo local. El pitazo final desató la fiesta de la marea de hinchas norteamericanos en las tribunas. Ahora, Estados Unidos aguarda el resultado entre Paraguay y Turquía: si llegan a empatar, el dueño de casa se asegurará de manera anticipada el primer puesto de su zona, cerrando una primera fase perfecta.



