La Casa Rosada confirmó que convocará a sesiones extraordinarias en el Congreso Nacional entre el 10 y el 31 de diciembre. La prioridad será el Presupuesto 2026, seguido de un ambicioso paquete de reformas en materia laboral, tributaria y penal, aprovechando el recambio legislativo que se avecina.
Adorni Marca la Agenda: Presupuesto Primero, Reformas Después
El flamante jefe de Gabinete, Manuel Adorni, oficializó la estrategia legislativa del Ejecutivo, marcando una hoja de ruta estricta para el fin de año:
«Primero se discutirá el Presupuesto [2026] y luego las reformas que el Presidente considera fundamentales», declaró Adorni el martes pasado.
Esta decisión busca asegurar la aprobación del marco de gastos e ingresos para el próximo año, que logró obtener dictamen mayoritario en la comisión de Presupuesto con el apoyo del oficialismo, el PRO y la UCR. El Ministro del Interior, Diego Santilli, ya está tejiendo los apoyos necesarios para que el debate de la Ley de Leyes arranque inmediatamente después del 10 de diciembre.
El paquete de reformas que el Gobierno quiere impulsar incluye modificaciones claves en el ámbito laboral, tributario y penal, reflejando el perfil activo que la Casa Rosada busca imprimir en el Congreso desde Balcarce 50.
Adorni Desmiente Crisis Interna y Le Responde a Macri
En medio de persistentes rumores sobre posibles ajustes en el Gabinete y supuestos choques internos entre libertarios y sus socios del PRO, Adorni fue categórico al desmentir una crisis de fondo.
«No habrá revoluciones internas», afirmó, limitando los movimientos a ajustes necesarios por designaciones legislativas, como las de Patricia Bullrich y Luis Petri. Además, remarcó la autonomía de cada ministro para elegir a sus colaboradores, intentando bajar la tensión tras varias renuncias que ha vivido la gestión desde su inicio.
Consultado sobre las críticas a su falta de experiencia vertidas por el ex presidente Mauricio Macri, el nuevo jefe de Gabinete no dudó en responder con ironía: «Le jugó una mala pasada la nostalgia». La chicana sirvió para marcar aún más la distancia entre la actual gestión y el fundador del PRO.
Finalmente, Adorni confirmó que, a pesar de su nuevo rol como Jefe de Gabinete, mantendrá el cargo de vocero presidencial, aunque con un formato más relajado: sin conferencias diarias y con apariciones menos frecuentes, un estilo que busca mantener un discurso más pautado y controlado.



