El pediatra y toxicólogo Dr. Roberto Rodrigo Moreira detalló los aspectos clave para entender las convulsiones y la epilepsia, remarcando que una crisis convulsiva es una alteración repentina de la actividad eléctrica del cerebro que no siempre implica un diagnóstico de epilepsia. Mientras que una convulsión puede ser un hecho aislado generado por traumatismos, infecciones o problemas metabólicos, la epilepsia es una condición crónica que predispone a sufrir episodios de manera recurrente.
El especialista aclaró además que, aunque la epilepsia puede tener un componente genético, no se transmite de forma obligatoria de padres a hijos y puede manifestarse sin antecedentes familiares previos. Ante un primer episodio, se debe consultar de inmediato a un médico y coordinar una interconsulta con neurología.
Guía de primeros auxilios ante una crisis:
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Proteger la cabeza y el entorno: Retirar objetos peligrosos a su alrededor y colocar algo blando bajo la cabeza.
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Posición de seguridad: Ubicar a la persona de costado para evitar la aspiración de saliva o vómito.
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No sujetar el cuerpo: Dejar que los movimientos fluyan, ya que intentar contenerlos puede provocar fracturas o lesiones.
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No introducir nada en la boca: Desmitificó la creencia de que «se pueden tragar la lengua». Bajo ninguna circunstancia hay que intentar abrir la boca ni meter objetos o los dedos.
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Llamar a emergencias: Solicitar asistencia médica de inmediato.
Como recomendación final, el profesional sugirió que los pacientes diagnosticados con epilepsia utilicen pulseras identificatorias con información sobre su condición y tratamiento, lo que facilita el trabajo del personal de salud en la vía pública.



