Cinco detenidos tras un violento ajuste de cuentas que se inició en Desamparados y terminó con un atrincheramiento en el Barrio Manantiales. Los sospechosos simularon un operativo para saquear una vivienda vinculada al narcotráfico, llevándose dinero y droga.
SAN JUAN – La delincuencia local mostró este jueves una faceta de alta complejidad. No fue un robo al voleo, sino un ataque planificado con inteligencia previa. Según fuentes de la investigación, el objetivo era un «punto de acopio» de estupefacientes, y los atacantes conocían perfectamente qué iban a buscar y cómo entrar sin forzar la puerta.
La mecánica del engaño
El episodio se desarrolló en dos actos cargados de tensión:
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El Falso Operativo: El grupo armado llegó a una vivienda en Desamparados utilizando vestimenta similar a la de las fuerzas de seguridad. Bajo la excusa de un allanamiento, ganaron el interior de la propiedad.
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El Saqueo: Una vez adentro, la farsa terminó. Hubo disparos intimidatorios y los delincuentes se alzaron con un botín compuesto por dinero en efectivo y plantas de marihuana, dejando en claro que se trataba de un «mexicaneo» (robo entre bandas).
El rastro digital: El error que los condenó
La banda cometió un error fatal: entre los elementos robados se encontraba un teléfono celular que mantenía el rastreo satelital encendido. Esta señal fue el hilo de Ariadna para la Policía de San Juan, que localizó el escondite en el Barrio Manantiales, en pleno corazón de Capital.
Tensión en Manantiales: El atrincheramiento
Al verse rodeados por el despliegue policial, los sospechosos decidieron no entregarse:
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El Cerco: Se montó un perímetro de seguridad estricto para proteger a los vecinos, mientras los delincuentes se atrincheraban en una vivienda.
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Grupos Tácticos: Ante el riesgo de un enfrentamiento armado a gran escala, intervinieron unidades especiales que lograron irrumpir y reducir a los cinco ocupantes sin que se registraran víctimas fatales ni heridos de gravedad.
El trasfondo: Una interna narco
La UFI de Delitos contra la Propiedad tomó las riendas del caso, pero la hipótesis principal trasciende el robo simple. Los investigadores están convencidos de que este hecho es un síntoma de una interna pesada entre bandas narco locales que disputan territorio y mercadería.
Dato: La presencia de plantas de marihuana y la modalidad del «falso operativo» son marcas registradas de este tipo de ajustes de cuentas, que buscan golpear al rival donde más le duele: su logística y su caja.



