El cuerpo de la víctima fue hallado atado a su cama. Por el crimen detuvieron a un vecino de 30 años que tenía el botín en su casa. Buscan a un cómplice que escapó en el tren Roca.
Un hallazgo macabro
Un escenario de extrema crueldad fue descubierto por efectivos del Comando Patrulla en una vivienda ubicada en la calle Simón Bolívar al 2000, en el sur del conurbano bonaerense. Tras un llamado al 911, la policía ingresó a la propiedad y halló el cadáver de Luisa Vicenta Caporalini, de 89 años, quien yacía atada y tendida sobre su cama.
Peritos de la Policía Científica determinaron que la mujer presentaba graves lesiones en el rostro, producto de una brutal golpiza que le habría quitado la vida en el acto. Según los investigadores, los asesinos ingresaron a la vivienda tras quitar los tornillos de una reja en el sector de la cocina.
El vecino, el principal sospechoso
La investigación, encabezada por el Departamento de Homicidios, dio un giro rápido gracias al análisis de las cámaras de seguridad del barrio. Las imágenes captaron a dos sujetos merodeando la zona en actitud sospechosa. Uno de ellos fue identificado de inmediato: se trataba de un vecino de la víctima, un hombre de 30 años con un frondoso prontuario delictivo.
El sospechoso contaba con antecedentes por «robo agravado» desde 2018 y una restricción de acercamiento vigente desde mayo de este año. Ante las pruebas, el fiscal Leonardo Esteban Kaszewski ordenó un allanamiento de urgencia en su domicilio.
Un botín miserable
El resultado del operativo en la casa del vecino fue tan esclarecedor como indignante. Dentro de la vivienda, los efectivos incautaron:
-
Varios cortes de carne.
-
Cuatro pollos enteros.
-
Un teléfono celular (perteneciente al hijo de la víctima).
Todo el alimento había sido sustraído de la heladera de Caporalini minutos después de haberla asesinado. El hombre fue aprehendido de inmediato y quedó a disposición de la Justicia bajo la carátula de «Homicidio en ocasión de robo».
Cómplice prófugo
Mientras el vecino permanece tras las rejas, las autoridades centran sus esfuerzos en capturar al segundo implicado. Se trata de un hombre que, según las cámaras de vigilancia, vestía una campera del club Boca Juniors al momento del ataque y fue visto subiendo a una formación de la línea General Roca para escapar de la zona.
La causa continúa en proceso de recolección de pruebas mientras la comunidad local no sale del asombro por la saña desplegada para cometer un robo de tan escaso valor material.



