El «Rojo» y el «Pincha» igualaron 1-1 en el Libertadores de América por la primera fecha del Apertura 2026. Luciano Cabral abrió la cuenta para el local, pero Fabricio Pérez empató en una ráfaga apenas iniciado el complemento. Santiago Montiel vio la roja directa.
Un primer tiempo de ajedrez y desahogo
En una tarde de verano que marcaba el inicio del camino para dos de los planteles más fuertes del fútbol argentino, el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini lució un lleno total. Independiente comenzó con la ambición de imponer condiciones, aunque chocó con la solidez táctica de un Estudiantes que venía con ritmo tras su éxito en Copa Argentina.
Cuando parecía que la primera mitad moría en cero, apareció la jerarquía individual. Tras un saque lateral volcado al área, el paraguayo Gabriel Ávalos hizo gala de su juego aéreo peinando el balón; la pelota le quedó a Luciano Cabral, quien con una frialdad absoluta dominó y definió para poner el 1-0 parcial y desatar la euforia en Avellaneda justo antes del descanso.
Doce segundos de desconcierto
El manual del fútbol dice que los minutos posteriores a un gol son críticos, e Independiente lo sufrió en carne propia. Apenas el árbitro pitó el inicio del segundo tiempo, el «Pincha» facturó:
- El inicio: Estudiantes sacó del medio con determinación.
- La asistencia: Medina metió un pase filtrado quirúrgico que descolocó a la última línea local.
- La definición: El juvenil de 20 años, Fabricio Pérez, no perdonó y estampó el 1-1 cuando apenas habían transcurrido 12 segundos de juego.
Expulsión y resistencia heroica
El panorama se oscureció para el equipo de Avellaneda promediando el complemento. Santiago Montiel protagonizó un cruce evitable con el experimentado Leandro González Pirez; una reacción desmedida del lateral del Rojo terminó en tarjeta roja directa, dejando a su equipo con diez hombres y media hora por jugar.
Pese a la inferioridad numérica, Estudiantes no logró capitalizar el hombre de más. La falta de claridad del conjunto platense chocó contra un Independiente que, lejos de amedrentarse, se reordenó con los cambios y terminó dejando una imagen de valentía, incluso merodeando el área rival en los minutos finales.
Balance final
Un empate que deja sensaciones encontradas:
- Para Independiente: Preocupación por la desatención en el gol recibido y la baja de Montiel para la próxima fecha, pero satisfacción por la entrega física con diez jugadores.
- Para Estudiantes: La tranquilidad de haber reaccionado a tiempo, pero el sabor amargo de no haber podido doblegar a un rival diezmado.



