El Presidente aseguró en una entrevista que el endurecimiento contra las firmas que operan en las islas forma parte de una estrategia integral. Apuntó a que las empresas opten por proyectos en el continente como Vaca Muerta.
El presidente Javier Milei rechazó de manera categórica que las recientes medidas adoptadas por el Gobierno en torno al reclamo por las Islas Malvinas obedezcan a un cálculo o un oportunismo de la campaña electoral. Durante una entrevista concedida a Neura, el mandatario calificó de «estupidez mayúscula» la lectura de consultores políticos y sostuvo que las acciones responden a un plan de trabajo preexistente, cuyo detonante público fueron declaraciones vertidas a fines de agosto por Donald Trump.
Milei ratificó que el contenido del mensaje emitido por cadena nacional el pasado 3 de septiembre había sido coordinado de forma previa en una reunión de Gabinete. Las medidas impulsadas por el Poder Ejecutivo buscan sancionar formalmente a las empresas que desarrollan actividades económicas no autorizadas en el archipiélago y endurecer las penalizaciones a toda su red de proveedores.
Presión económica y la alternativa del RIGI
El jefe de Estado explicó la lógica económica que fundamenta la ofensiva diplomática y legal sobre el territorio austral:
-
Estrategia de disuasión: El objetivo central reside en acorralar financieramente a las petroleras y mineras que explotan recursos en Malvinas para obligarlas a elegir entre operar ilegalmente en las islas o invertir en proyectos energéticos continentales.
-
Competencia de recursos: «¿Cómo es que metemos presión? Lo hacemos desde lo que desarrollamos en la energía, petróleo y gas, y los minerales», sostuvo el Presidente al comparar el riesgo de proyectos en las islas frente al atractivo de Vaca Muerta sustentado por el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).



