El seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped arribó al país luego de consagrarse campeón mundial por tercera vez en su historia (tras Perth 2002 y Rosario 2010). El equipo dirigido por Fernando Ferrara logró la hazaña en Amstelveen al derrotar por 3-1 en los shoot-outs a las locales y vigentes campeonas olímpicas, luego de haber empatado 1-1 en el tiempo reglamentario.
La delegación fue recibida en el aeropuerto por allegados y fanáticos entre cánticos, abrazos y muestras de emoción encabezadas por la capitana María José «Majo» Granatto, quien portó el trofeo a su llegada.
Las claves de la coronación y el festejo
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Empate agónico y definición por penales: Países Bajos abrió el marcador a través de Yibbi Jansen, pero Majo Granatto igualó las acciones a seis minutos del final mediante un córner corto. En la tanda de shoot-outs, Sofía Cairó convirtió el gol decisivo (repetiría su rol determinante de los Juegos Olímpicos de París 2024), acompañada por los tantos de Victoria Granatto y Brisa Bruggesser, junto a tres atajadas de la arquera Cristina Cosentino.
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Campaña invicta: Argentina completó una actuación histórica sin derrotas en el torneo, dejando en el camino a rivales como Alemania, Escocia y España, antes de superar a las locales en la final.
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La curiosidad de la Copa: Durante la recepción, las jugadoras notaron entre risas que el trofeo aún no tenía grabado el nombre de Argentina como campeón. «Estaba todo muy naranja», bromearon sobre los preparativos locales en Países Bajos.
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Declaraciones del plantel: Ferrara destacó la fortaleza mental de un grupo que venía de perder la final anterior y cerró con la frase «llegamos, jugamos, ganamos y nos fuimos». Por su parte, Granatto reafirmó que «fue la mejor final que jugamos en años, fuimos a buscar el partido con convicción».
Con este título, Las Leonas consiguieron su séptima medalla mundial en las últimas nueve ediciones y ya proyectan su horizonte hacia el próximo ciclo olímpico.



