El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, encabezó este lunes el oficio religioso en la Iglesia Catedral San Juan Bautista en memoria de las cuatro autoridades y servidores públicos que perdieron la vida en el siniestro aéreo en Valle Fértil.
Tras finalizar la Santa Misa presidida por el arzobispo monseñor Jorge Eduardo Lozano, el mandatario provincial dialogó con la prensa, visiblemente emocionado, y remarcó la importancia de acompañar de forma cercana e institucional a los allegados de las víctimas en este duro momento.
Las declaraciones del Gobernador
Orrego destacó que interrumpió su agenda para regresar de inmediato a la provincia tras confirmarse el trágico desenlace:
«Esta situación nos atraviesa a todos los sanjuaninos con mucho dolor. Tenía la necesidad de volver a mi lugar, a mi tierra, de poder compartir, aunque sea un abrazo, con cada una de las familias».
Asimismo, el mandatario rememoró una de las últimas jornadas operativas compartidas con las víctimas durante un ejercicio de simulación de emergencias desarrollado semanas atrás:
«Recuerdo que el 26 de junio estuvimos juntos en un simulacro en el Centro Ambiental Anchipurac con las fuerzas de seguridad, Protección Civil y Bomberos. Lo hacían con una vocación extraordinaria. Parece una paradoja que personas que se capacitaban permanentemente para cuidar a los sanjuaninos terminaran perdiendo la vida en una situación como esta».
Un tributo a la vocación de servicio
Para concluir, el gobernador homenajeó con nombre y apellido a Carlos Heredia, Rubén Castro, Jorge Carbajal y Germán Videla, destacando el legado profesional e institucional que dejaron en la provincia:
«Eran personas muy nobles, con una enorme calidad humana. Dejaron una huella imborrable en San Juan por su trabajo y su entrega. Solamente tengo palabras de agradecimiento, todo mi respeto, mi cariño y la mayor consideración para sus familias».



