La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reaccionó con dureza ante la difusión de audios atribuidos a Karina Milei y denunció una de las «operaciones de espionaje ilegal más peligrosas de la historia», la cual, según ella, estaría comandada por el kirchnerismo.
Bullrich aseguró que la Casa Rosada y la Presidencia de la Cámara de Diputados habrían sido infiltradas con grabaciones clandestinas que permanecieron ocultas durante más de un año y fueron difundidas ahora, en plena campaña electoral, como un «misil político».
Un ataque directo a la democracia
La ministra afirmó que esto no es una simple filtración, sino un «ataque planificado» a la democracia argentina. Describió la operación como un intento de frenar el avance del país, y recordó su experiencia en el caso de Santiago Maldonado en 2017, cuando también se utilizaron audios y testigos «inventados» para dañar al gobierno.
Bullrich señaló que el presunto espionaje afecta de manera inédita a dos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, y que el material fue obtenido de forma clandestina y reservado durante meses, como si fuera una «extorsión política».
Críticas al periodismo y advertencia judicial
La funcionaria también apuntó a ciertos periodistas, a quienes acusó de actuar como «agentes partidarios encubiertos» al difundir material manipulado con fines políticos. Advirtió que esta conducta constituye «malicia real», según la Corte Suprema de Justicia, y aseguró que el Gobierno actuará judicialmente contra los responsables.
«Tenemos un principio innegociable: quien comete un delito, paga las consecuencias. Nadie está por encima de la ley», sentenció.
Finalmente, Bullrich destacó que la prioridad es proteger el normal funcionamiento del Estado y la estabilidad de las instituciones republicanas, asegurando que el Gobierno no permanecerá inactivo ante la posibilidad de que se haya espiado a funcionarios de primera línea.



