La Asociación Civil Luchemos por la Vida, a través de su presidenta María Cristina Isoba, propone reducir el límite de velocidad máxima en zonas urbanas de 40 km/h a 30 km/h para disminuir la siniestralidad vial en San Juan. Esta iniciativa será presentada a las autoridades ejecutivas de la provincia durante el Congreso Nacional de Seguridad Vial, que se llevará a cabo en San Juan del 4 al 6 de junio.
Propuesta clave y estadísticas impactantes
Isoba argumenta que la reducción de la velocidad máxima en zonas urbanas es crucial para proteger a peatones y ciclistas, quienes suelen ser las principales víctimas fatales en estos incidentes. Aunque no cuenta con datos específicos de San Juan, sabe que los accidentes con consecuencias fatales son recurrentes en la ciudad.
Las estadísticas a nivel nacional revelan una situación alarmante: los siniestros viales causan 16 muertes por día y 100.000 heridos al año, de los cuales el 12% sufre alguna discapacidad permanente. Isoba enfatiza que la reducción de la velocidad es una medida fundamental para cumplir con los «5 Pilares de la Seguridad Vial», que buscan reducir en un 50% las muertes por siniestros viales en un plazo de 10 años.
Los 5 Pilares de la Seguridad Vial
María Cristina Isoba disertará en el congreso sobre estos cinco pilares, que son la base para una estrategia integral de seguridad vial:
- Gestión de la seguridad vial: Impulsa alianzas multisectoriales y la creación de organismos coordinadores, como la Agencia Nacional de Seguridad Vial en Argentina. Su objetivo es desarrollar planes de acción con metas y plazos definidos, basándose en experiencias exitosas de otros países.
- Vías de tránsito más seguras: Busca mejorar la infraestructura vial para hacerla más segura, incluyendo el diseño, mantenimiento y señalización de las rutas y calles.
- Vehículos más seguros: Fomenta la implementación de tecnologías avanzadas de seguridad en los vehículos (como los sistemas avanzados de asistencia al conductor) y promueve la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) para asegurar el buen funcionamiento vehicular.
- Usuarios más seguros: Este pilar, considerado un desafío global, se centra en la educación vial, el fomento del uso de elementos de seguridad pasiva (casco, cinturón, sillas para bebés) y el control y sanción de las infracciones a las normas de tránsito. La reducción de la velocidad máxima en zonas urbanas es una de sus prioridades.
- Respuesta tras el siniestro: Propone mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias, fortaleciendo los sistemas de salud para brindar asistencia, traslado y atención a los heridos dentro de la «hora de oro» posterior al siniestro, lo cual es crucial para salvar vidas. Esto incluye contar con servicios de ambulancia adecuados y centros de salud con la infraestructura necesaria.
El Congreso Nacional de Seguridad Vial en San Juan será una plataforma importante para debatir estas propuestas y buscar soluciones que contribuyan a la prevención de muertes y lesiones en el tránsito.


