En el marco de la retracción del sector industrial, la automotriz Renault y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) cerraron un acuerdo para aplicar el mecanismo del “banco de horas”. La iniciativa abarcará a cerca de 1.200 operarios de la fábrica de Santa Isabel, en la provincia de Córdoba.
El esquema busca amortiguar la merma de actividad luego de que la industria automotriz y el sector metalmecánico registraran durante el último mes un uso de la capacidad instalada por debajo del 40%. Según la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, la medida tiene como fin “mejorar la competitividad y sostener los puestos de trabajo”.
Cómo funciona la dinámica de compensación
El modelo de flexibilización horaria permite balancear las fluctuaciones productivas según la demanda del mercado:
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En períodos de baja producción: Cuando la fábrica reduce o frena sus operaciones, el personal percibe la totalidad de su salario habitual. Las horas no trabajadas quedan contabilizadas como una deuda en el «banco».
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En etapas de alta demanda: Esas horas pendientes son devueltas posteriormente mediante jornadas más extendidas, aplicando los criterios de proporcionalidad convenidos.
El referente sindical de SMATA, Mario Manrique, señaló que la iniciativa venía conversándose con la firma automotriz desde finales del año pasado y destacó la recepción favorable por parte de los trabajadores, dado que el sistema resguarda el cobro integral de los haberes frente a eventuales suspensiones.
Antecedentes y alcance en el sector
Manrique precisó que el mecanismo no es novedoso dentro del rubro automotor, ya que se encuentra operativo en plantas de Toyota, Mercedes-Benz y Ford.
Asimismo, remarcó que el banco de horas es una alternativa pensada para industrias con procesos de producción continuos y no para sectores con dinámicas temporales o estacionales, como la construcción, lo que evidencia la necesidad de adecuar los marcos laborales al perfil de cada actividad.



