Se encuentran distribuidos en cuatro sectores de alta montaña. Aunque la nieve tapó por completo los caminos de acceso terrestre, las autoridades confirmaron que mantienen comunicación con ellos. El intendente Jorge Espejo señaló que decidieron quedarse en sus puestos por voluntad propia.
IGLESIA.– Las complicaciones por el fuerte temporal de nieve y frío extremo en la cordillera sanjuanina continúan sumando focos de atención. La mayor preocupación de las autoridades municipales y de los comités de emergencia se concentra a estas horas en siete puesteros y crianceros de alta montaña que se encuentran completamente aislados en el departamento Iglesia, luego de que las intensas precipitaciones bloquearan los caminos vecinales y las rutas de acceso a sus puestos.
A pesar de la rigurosidad del clima, la situación de vulnerabilidad geográfica no ha impedido el contacto. Los trabajadores rurales se encuentran distribuidos en cuatro sectores críticos de la geografía iglesiana: dos puestos en Pismantita, uno en Bauchaceta y el restante en la zona norte de Los Médanos. Si bien llegar a ellos por vía terrestre es imposible en este momento por la acumulación de nieve, se confirmó que mantienen canales de comunicación abiertos con los equipos de rescate y las autoridades locales.
Decisión propia frente a la alerta meteorológica
El intendente de Iglesia, Jorge Espejo, se refirió al estado de los crianceros y aclaró que la permanencia de los trabajadores en las zonas de riesgo fue una elección personal. Según detalló el jefe comunal, desde el municipio se les habían realizado recomendaciones previas y advertencias para que evacuaran los puestos antes de que se desatara el núcleo del temporal en la cordillera. Sin embargo, los puesteros decidieron quedarse en el lugar para resguardar a sus animales y mantener sus dinámicas de crianza.
Por el momento, las cuadrillas municipales y de Vialidad Provincial esperan que las condiciones del tiempo den una tregua para comenzar con las tareas de despeje de calzada con maquinaria pesada. Mientras tanto, se realiza un monitoreo constante de la evolución del temporal y del estado de salud de los siete iglesianos aislados en las alturas.



