En un gesto de pura humanidad, docentes y celadores de Valle Fértil organizaron el festejo de Zuleika Vera durante el cierre del ciclo lectivo. «Fue algo inexplicable», confesó la directora.
Valle Fértil, 16 de diciembre de 2025 — En el corazón de las Sierras de Chávez y Elizondo, donde el mapa de San Juan se vuelve escarpado y la distancia se mide en esfuerzo, la educación rural demostró que su misión trasciende las aulas. La escuela albergue Marcos Justiniano Gómez Narváez se transformó en un salón de fiestas para cumplir el sueño de María Zuleika Concepción Vera, quien celebró sus 15 años rodeada de su comunidad educativa.
El festejo, que no estaba planeado para ese día, surgió de un impulso espontáneo del equipo docente al ver que la joven no había podido celebrar su cumpleaños anteriormente por las dificultades de acceso a la zona.
«Mucho más que una escuela»
La directora de la institución, Mónica Speso, relató conmovida a Radio Mil20 la magnitud del evento: «En mis 31 años de docencia, es la primera vez que vivimos algo así. Me eriza la piel. Allá en la sierra, lo único que tienen los chicos somos nosotros; el amor que se vive excede cualquier contenido curricular».
El festejo fue posible gracias a la reciente inauguración de una galería en el edificio, un espacio que brinda refugio frente a las extremas condiciones climáticas de la zona —inviernos gélidos y veranos abrasadores— y que sirvió de escenario para que Zuleika luciera su vestido ante el aplauso de sus compañeros y maestros.
Un año de logros para la escuela rural
Más allá de lo emotivo, el ciclo lectivo 2025 dejó hitos pedagógicos importantes para la escuela de Sierra de Elizondo:
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Feria de Ciencias: Por primera vez, alumnos del primer ciclo superaron las barreras geográficas y el estado de los caminos para participar en la instancia provincial.
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Identidad y Pertenencia: La escuela se consolidó como el principal centro de contención y desarrollo para las familias que habitan las zonas más apartadas de Valle Fértil.
La historia de Zuleika y su fiesta de 15 en plena sierra queda como un testimonio de la vocación docente, allí donde la escuela no es solo un lugar donde se aprende a leer y escribir, sino el alma y el motor de toda una comunidad.



