El hecho ocurrió en el Hospital César Aguilar. La agresora, de apellido Gutiérrez, enfureció cuando la uniformada le negó su teléfono celular. Ahora suma una causa por lesiones agravadas en el fuero de Flagrancia.
Ataque inesperado en la sala de atención
Lo que debía ser una jornada de custodia de rutina en el Hospital César Aguilar se transformó en un escenario de violencia física. Una mujer que se encontraba detenida y recibía asistencia médica, identificada como de apellido Gutiérrez, protagonizó un violento ataque contra la agente de policía encargada de su vigilancia.
Según confirmaron fuentes policiales, el conflicto se originó cuando la detenida le exigió a la uniformada que le prestara su teléfono celular personal. Ante la lógica negativa de la agente, quien cumplía con los protocolos de seguridad, la interna reaccionó con una agresividad desmedida.
Escupitajos y un golpe con un termo metálico
La situación escaló rápidamente. Gutiérrez primero escupió en el rostro de la funcionaria policial y, acto seguido, tomó un termo metálico que se encontraba en la habitación y la golpeó con fuerza en la cabeza.
A raíz de la agresión, la agente sufrió heridas que requirieron atención inmediata por parte de los profesionales del mismo hospital. Tras los exámenes de rigor, se constataron lesiones que, si bien fueron calificadas como leves, revisten gravedad por el contexto y la saña del ataque.
Intervención de Flagrancia
El episodio demandó la intervención inmediata de personal de la Comisaría 9° y del ayudante fiscal Jorge Salinas, de la UFI Flagrancia. Por orden del Ministerio Público Fiscal, se dispuso:
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Imputación inmediata: La mujer fue vinculada a una nueva causa por el delito de lesiones leves agravadas.
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Custodia reforzada: Gutiérrez continúa internada en la misma habitación, pero ahora bajo una vigilancia policial permanente y estricta.
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Procedimiento judicial: Se dio inicio al legajo correspondiente para que la agresora sea juzgada bajo el sistema de Flagrancia una vez que reciba el alta médica.
Este hecho vuelve a poner el foco sobre los riesgos que enfrentan los efectivos policiales durante las custodias hospitalarias, donde el entorno suele ser menos controlado que en una sede de detención tradicional.



