Un niño de tan solo 5 años debió ser hospitalizado de urgencia en la provincia de Chaco luego de consumir accidentalmente una gomita que contenía LSD, perteneciente a su padre.
A pesar de la severa descompensación que sufrió, los médicos del Hospital Pediátrico de la capital chaqueña confirmaron que el menor se encuentra fuera de peligro.
El preocupante incidente, ocurrido días atrás pero dado a conocer en las últimas horas, tuvo lugar mientras el niño jugaba con las consolas de su padre, quien se desempeña como DJ. Fue entonces cuando el pequeño encontró la gomita y, confundiéndola con una golosina habitual, la ingirió sin percatarse de su contenido.
La rápida reacción de la hermana del niño, quien alertó a sus padres al observar la descompensación casi inmediata tras la ingesta, fue crucial. Los adultos trasladaron de inmediato al menor al Hospital Pediátrico, donde los profesionales de la salud diagnosticaron una severa descompensación producto de una fuerte intoxicación con dietilamida de ácido lisérgico (LSD).
Según fuentes médicas, el niño fue sometido a un lavaje de estómago y, afortunadamente, evoluciona favorablemente, encontrándose actualmente fuera de peligro.
El grave episodio ya se encuentra bajo la lupa de la justicia. El fiscal Francisco De Obaldia, de la Fiscalía N°14, ordenó el inicio de una investigación para determinar las responsabilidades de los adultos involucrados en el hecho.
El Peligro Oculto del LSD: Efectos Impredecibles y Riesgos para la Salud
El LSD es una sustancia ilegal que se presenta comúnmente como un polvo blanco o un líquido incoloro. Clasificada como una droga psicoactiva, su principal acción se centra en el cerebro, alterando el estado de ánimo, el comportamiento y la percepción de quien la consume.
Uno de los mayores riesgos asociados al LSD radica en la imprevisibilidad de sus efectos, los cuales varían significativamente entre individuos y dosis. Su ingesta puede desencadenar una serie de alteraciones fisiológicas, incluyendo el aumento del ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria y la temperatura corporal. Además, puede provocar insomnio, pérdida de apetito, temblores y sudoración.
En el plano psicológico, el LSD puede inducir ansiedad, depresión e incluso desencadenar o agravar cuadros de esquizofrenia en personas susceptibles. La falta de control sobre los efectos y la potencial intensidad de las alucinaciones representan un peligro considerable para la integridad física y mental de quien la consume, especialmente en el caso de un niño pequeño.


