Trabajadores y gremios se declararon en estado de alerta ante un proceso de «modernización» impulsado por el Ministerio de Defensa. Advierten que la reducción de la plantilla pondría en riesgo la capacidad operativa de los pronósticos y alertas en todo el país.
NACIONALES – El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismo clave para la seguridad civil y la producción agrícola con 153 años de historia, atraviesa horas de profunda incertidumbre. El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) y el gremio ATE denunciaron que el Gobierno nacional tiene en carpeta una reestructuración que implicaría el despido de aproximadamente el 20% de su dotación actual.
Desde el Ministerio de Defensa confirmaron la existencia de un «plan de modernización» enfocado en la digitalización de procesos para ganar eficiencia. Si bien negaron despidos inmediatos, admitieron que el proyecto contempla una «reducción de nómina» a futuro.
«Listas» y preocupación gremial
La tensión escaló tras la visita al organismo de Alejandro Tamer, subsecretario de Reforma Estatal y cercano a Federico Sturzenegger. Según la diputada nacional Adriana Serkis, la presencia de Tamer —conocido por su perfil de ejecutor de recortes en el Estado— alimentó los rumores de «listas de personal» bajo la lupa.
Silvina Romano, delegada de ATE en el SMN, detalló que la preocupación alcanza a un cuarto de la planta: «Se cree que el recorte será del 25% sobre un total de 787 trabajadores. Están atacando áreas sustantivas como la red de observación, prensa, operaciones e instrumental», advirtió.
El impacto en la operatividad
La posible reducción de personal no solo afecta la estabilidad laboral, sino la precisión de los datos meteorológicos. El SMN es el encargado de emitir los alertas tempranas (como los de viento sur o ráfagas de 70 km/h que afectan frecuentemente a San Juan) y de mantener las estaciones de observación en puntos estratégicos del país.
Desde el inicio de la gestión actual, la dotación del servicio ya viene en descenso debido a jubilaciones anticipadas, interrupciones de contrato y despidos previos, lo que según los especialistas ya estresa la capacidad de respuesta del organismo.



