El Instituto Malbrán confirmó tres contagios del subclado K del virus H3N2 en Buenos Aires y Santa Cruz. Esta variante, que ya causa estragos en el hemisferio norte, se caracteriza por ser más contagiosa, aunque no más letal.
Detección temprana y casos confirmados
A través de un exhaustivo análisis de secuenciación genómica, el Laboratorio Nacional de Referencia INEI-ANLIS Malbrán identificó los primeros tres casos locales del subclado K de la Influenza A (H3N2). Los pacientes afectados son:
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Dos adolescentes de la provincia de Santa Cruz (detectados mediante monitoreo ambulatorio).
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Un niño que estuvo internado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las autoridades sanitarias llevaron tranquilidad a la población al confirmar que todos los pacientes evolucionaron favorablemente y transitaron la enfermedad sin complicaciones graves.
¿Qué es el subclado K y por qué preocupa?
Esta variante del virus H3N2 se ha vuelto predominante en países como Estados Unidos, España, Francia y Japón. Su principal característica es una mutación genética que le otorga una mayor transmisibilidad, lo que permite que el virus se propague con mayor velocidad que en temporadas anteriores.
Importante: Aunque es más contagiosa, la evidencia actual no indica que esta variante sea más agresiva o cause cuadros más severos que la influenza convencional.
El contexto global: Una temporada adelantada
La confirmación en Argentina coincide con un fenómeno inusual en el hemisferio norte, donde la temporada de gripe se adelantó entre tres y seis semanas. El subclado K ha provocado un aumento acelerado de consultas médicas e internaciones en Europa y Norteamérica, conviviendo con otros virus como el COVID-19 y el Virus Sincicial Respiratorio (VSR).
Recomendaciones del Ministerio de Salud
Ante la aparición de esta nueva variante, el sistema de vigilancia epidemiológica se mantiene activo en las 24 provincias. Las autoridades recomiendan:
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Consulta médica: Acudir al centro de salud ante la aparición de fiebre, tos, dolor de garganta o dificultad respiratoria.
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Grupos de riesgo: Reforzar los cuidados en niños, adultos mayores y personas con comorbilidades.
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Higiene: Mantener el lavado de manos frecuente y la ventilación de ambientes.
El monitoreo permanente busca detectar a tiempo cualquier cambio en el patrón de la enfermedad que pueda presionar el sistema de salud local.



