El Canalla venció 3-1 a Independiente tras empezar perdiendo. Ángel Di María frotó la lámpara para el empate y los juveniles Cantizano y Verón liquidaron la historia en el final. Ahora, los de Almirón esperan por Estudiantes o Racing.
ROSARIO – En una noche que quedará grabada por el bautismo goleador de sus joyas, Rosario Central derrotó 3-1 a Independiente por los octavos de final del Torneo Apertura 2026. En un Gigante de Arroyito que rugió de principio a fin, el equipo de Jorge Almirón demostró jerarquía para revertir un resultado adverso y meterse entre los ocho mejores del fútbol argentino.
De la sorpresa de Ávalos al golazo de Di María
El partido comenzó con un Independiente punzante. Bajo la conducción de Gustavo Quinteros, el «Rojo» aprovechó un desajuste defensivo a los 35 minutos: Maximiliano Gutiérrez desbordó por derecha y sirvió un centro rasante que Gabriel Ávalos mandó a la red para el 1-0.
Sin embargo, cuando Central peor la pasaba, apareció la jerarquía internacional. Antes del descanso, Ángel Di María tomó la pelota por derecha, eliminó a su marca con una gambeta marca de la casa y sacó un remate preciso al segundo palo de Rodrigo Rey. Un 1-1 que cambió el clima del partido justo antes de irse a vestuarios.
El bautismo de los pibes: Cantizano y Verón
El complemento fue un golpe por golpe constante. Mientras Rey se agigantaba ante Copetti, Ledesma hacía lo propio ante Malcorra. Pero a falta de siete minutos para el cierre, la balanza se inclinó para el local. Di María habilitó a Coronel, quien lanzó el «pase de la muerte» para que el juvenil Giovanni Cantizano empujara la pelota y gritara su primer gol en Primera.
Ya en tiempo de descuento, con Independiente volcado al ataque, el propio Cantizano comandó una contra letal y asistió a la otra gran promesa, Elías Verón, quien selló el 3-1 definitivo.
«Fue la mejor semana de mi vida. Debuté el domingo, el martes jugué Libertadores y hoy hice un gol. Mi viejo, Víctor Verón, se lo merece todo; somos humildes y nos queremos comer el mundo», declaró un emocionado Verón tras el pitazo final.
La palabra de la figura
Tras el triunfo, Ángel Di María bajó los decibeles a las polémicas externas y destacó la unión del grupo: «Demostramos que jugamos al fútbol y que trabajamos muy bien. Lamentablemente hay gente que habla de más al pedo e involucra a los jugadores, pero entre nosotros siempre estuvo todo bien». Sobre la exigencia del calendario, «Fideo» admitió que «a veces cuesta, pero recargamos energías con nuestra gente».
Lo que viene: Rosario Central ya está en cuartos de final y espera por el ganador de la llave entre Estudiantes de La Plata y Racing. Mientras tanto, el Canalla mantiene vivo el sueño del doble frente, con la mirada puesta también en la Copa Libertadores.



