SAN JUAN — Profundo dolor provocó en la provincia el fallecimiento de Anabel Sonia Albornoz, la mujer de 52 años que perdió la vida durante la madrugada del sábado tras sufrir un siniestro vial sobre la Ruta Provincial 510, a la altura de Valle Fértil. Tras conocerse la noticia, diversos sectores de la comunidad educativa y cultural expresaron sus condolencias y recordaron su trayectoria docente y profesional.
Vocación docente en el campo y la ciudad
Albornoz dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, dejando una profunda huella tanto en zonas alejadas como en el Gran San Juan. Durante años ejerció la docencia en escuelas rurales de parajes como Las Chacras y Laguna Seca, en el departamento Caucete.
Heredera de la pasión por la música transmitida por su madre, la reconocida docente Nilda Doña de Albornoz, la víctima se tituló como profesora en esa especialidad y dictó clases en reconocidas instituciones de la capital provincial, entre ellas los colegios Don Bosco, Santa Rosa y Modelo.
Reinventarse tras la enfermedad: el proyecto «Bichito de Luz»
A raíz del diagnóstico de una enfermedad autoinmune, Albornoz debió apartarse de la docencia formal. Frente a ese cambio de escenario, impulsó junto a su esposo y sus dos hijos el emprendimiento familiar de chocolates artesanales «Bichito de Luz», un proyecto productivo al que estuvo dedicada de forma continua durante la última década.
El trágico desenlace —ocurrido mientras transitaba en su motocicleta de 300 cc en dirección a Marayes— generó múltiples manifestaciones de afecto y reconocimiento por parte de exalumnos, colegas y vecinos de los establecimientos donde dejó su impronta.



