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lunes, octubre 26, 2026

De las canchas a las plazas: Simón Cuenca Villafañe, el niño de 11 años que arbitra partidos libres y brilla en el freestyle en Valle Fértil

VALLE FÉRTIL — Con apenas 11 años, Simón Cuenca Villafañe demuestra que la pasión y el compromiso no tienen edad. Alumno de sexto grado de la Escuela Provincia de Formosa 722, este joven vallisto combina su amor por el deporte con el arte urbano de la improvisación, destacándose tanto dentro de una cancha de fútbol como en las batallas de rap locales.

Con carácter de juez: su debut como árbitro

El último domingo, Simón dio un paso trascendental al debutar como árbitro en un partido de categoría libre, enfrentándose a jugadores adolescentes y adultos. Lejos de achicarse ante la diferencia de edad, el joven asumió la responsabilidad con total seriedad.

Durante el encuentro, tuvo que tomar una de las decisiones más complejas del arbitraje: sancionar un penal y expulsar a un jugador que evitó un gol inminente con la mano. «Me respetan», señaló Simón con sencillez sobre su primera experiencia con el silbato, un camino que transita guiado por su profesor Darío Burgoa del club La Cantera, donde también se desempeña como jugador y colaborador.

El ingenio del freestyle y el triunfo en la primavera

Pero los intereses de Simón trascienden el césped. Inspirado por los jóvenes que ensayaban rimas en los espacios públicos, incursionó en el freestyle de manera autodidacta. Su talento lo llevó a competir contra contrincantes mayores y a consagrarse recientemente en la Fiesta de la Primavera, obteniendo un premio de 50.000 pesos que decidió invertir en un par de zapatillas nuevas.

Su madre, Erika Marisa Villafañe, destaca que esta disciplina lo ha llevado a viajar a la ciudad de San Juan y a sumar nuevas experiencias de crecimiento personal.

Compromiso, familia y múltiples intereses

Curioso por naturaleza, Simón también explora otras actividades como la peluquería y mantiene un buen rendimiento académico —recientemente obtuvo un 10 en una evaluación de Matemática—, equilibrando sus pasiones con la escuela gracias al apoyo constante de su familia, conformada por Erika y su papá, Ezequiel Cuenca.

Entre silbatos, rimas en la plaza y una gran sensibilidad en su trato con los demás, Simón Cuenca Villafañe escribe sus primeros pasos con la convicción de un niño que busca aprender, expresarse y disfrutar de cada desafío en su querido Valle Fértil.

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