Dirigentes de los principales partidos soberanistas se reunirán en Cardiff para suscribir un memorando que reclama mayor descentralización. La iniciativa genera un nuevo frente de conflicto para el primer ministro británico Andy Burnham.
En un hecho político inédito, los principales referentes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte firmarán este lunes en Cardiff un memorando de entendimiento cruzado. El acuerdo busca coordinar una estrategia conjunta para exigir la transferencia de nuevas competencias desde Londres y reclamar la convocatoria de referendos de independencia en sus respectivos territorios.
De la cumbre participarán el ministro principal galés Rhun ap Iorwerth (Plaid Cymru), el jefe del Gobierno escocés John Swinney (SNP), la líder norirlandesa Michelle O’Neill y la titular de Sinn Féin, Mary Lou McDonald. Los dirigentes aclararon que concurrirán en representación de sus agrupaciones políticas y no como voceros institucionales de sus ejecutivos regionales.
Los ejes del reclamo autonómico
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Competencias clave: Desde el nacionalismo galés impulsan el traspaso de áreas actualmente reservadas al Parlamento de Westminster, tales como el control sobre las fuerzas policiales y el sistema de justicia.
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Agotamiento del modelo centralizado: El escocés John Swinney argumentó que por primera vez las tres naciones del mapa británico cuentan con gobiernos afines a proyectos soberanistas, sosteniendo que el statu quo actual atraviesa una etapa de agotamiento estructural.
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Repercusión internacional: El movimiento coincide con el impacto del reciente viaje del presidente estadounidense Donald Trump a Dublín, donde pronosticó que una Irlanda unificada llegará «tarde o temprano».
Rechazo firme de Londres
La respuesta del Gobierno central no se hizo esperar. El primer ministro británico, Andy Burnham, descartó de plano la posibilidad de autorizar una nueva consulta popular en territorio escocés.
Ante la Cámara de los Comunes, el jefe de Estado recordó que el plebiscito celebrado en 2014 ya saldó la cuestión y ratificó la posición de Westminster: «No tengo constancia de que exista un apoyo mayoritario a favor de otro referéndum», sentenció para ratificar la negativa del Ejecutivo británico a ceder ante la presión de Cardiff.



