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miércoles, mayo 27, 2026

Vacaciones de lujo con «apps» truchas: lo detuvieron por estafas de $6 millones

Un hombre de Buenos Aires fue capturado tras disfrutar de un balneario, un hotel y restaurantes exclusivos junto a sus hijos. Utilizaba una aplicación para simular transferencias bancarias que nunca llegaban.

La temporada de verano en Pinamar se vio sacudida por un caso de fraude que encendió las alarmas entre los comerciantes locales. Sebastián Biancardi fue detenido por la UFID N°5 tras comprobarse que financió todas sus vacaciones —desde el alojamiento hasta el alquiler de la carpa— mediante comprobantes de pago falsos.

El modus operandi: la ilusión del pago

Biancardi no utilizaba efectivo ni tarjetas reales. Según la investigación, empleaba una aplicación diseñada para fabricar constancias de transferencia bancaria. El sistema generaba un diseño idéntico al de las aplicaciones de pago más populares, permitiéndole mostrar el celular a los comerciantes y retirarse con el servicio «abonado».

El fraude comenzó a desmoronarse cuando el dueño del exclusivo balneario Neruda realizó la conciliación bancaria y notó que el pago de $1.500.000 por el alquiler de una carpa durante 13 días nunca se había acreditado.

Un rastro de deudas por toda la ciudad

A medida que la policía profundizaba la investigación, las denuncias se multiplicaron, revelando un «raid» de estafas en cadena:

  • Balneario Neruda: $1.500.000 (carpa) + $900.000 (consumos en el parador).

  • Restaurante De Muru: $600.000 en cuatro cenas de lujo.

  • Hotel San Remo: $3.350.000 por el hospedaje de él y sus hijos.

En total, la cifra de la estafa asciende a casi $6.400.000.

La detención y el resguardo de los hijos

El acusado fue interceptado por la policía mientras se encontraba, paradójicamente, cenando en el restaurante De Muru. Mientras él era trasladado a la dependencia policial bajo el cargo de estafas reiteradas, los efectivos allanaron su habitación en el Hotel San Remo, donde secuestraron su teléfono celular (pieza clave de la causa) y documentación.

Un detalle que conmovió a los intervinientes fue la presencia de los hijos de Biancardi, de 10 y 12 años, quienes lo acompañaban en sus vacaciones y desconocían la situación. Los menores fueron puestos a resguardo por el servicio local hasta que un familiar viajó para hacerse cargo de ellos.

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