El Presidente de la Nación utilizó sus redes sociales para reflotar una vieja entrevista donde calificaba la gestión del ídolo xeneize como «un desastre» y lo tildaba de «kirchnerista». La derrota ante Universidad Católica, que dejó a Boca fuera de la Copa en fase de grupos por primera vez en 32 años, reavivó una guerra política que sumó el pedido de reuniones de urgencia en el vestuario de La Bombonera.
BUENOS AIRES – El sismo deportivo que significó la eliminación de Boca Juniors en la fase de grupos de la Copa Libertadores se trasladó de inmediato al plano de la política nacional. Pocas horas después de la caída xeneize por 1-0 ante Universidad Católica de Chile en La Bombonera, el presidente de la Nación, Javier Milei, se metió de lleno en el barro de la crisis institucional del club y lanzó un implacable dardo contra el mandatario boquense, Juan Román Riquelme.
A través de sus redes oficiales, Milei reflotó un fragmento de archivo de una entrevista radial y lo acompañó con una frase corta pero letal: “Yo te avisé…”. De esta manera, el jefe de Estado capitalizó políticamente el peor fracaso deportivo de Boca en las últimas tres décadas, enmarcado en un ciclo dirigencial que ya arrastra más de tres años y medio sin títulos.
El archivo que Milei usó como bandera: «Un kirchnerista manejando a Boca»
El material audiovisual compartido por el Presidente corresponde a una entrevista brindada en noviembre de 2024 a Radio Rivadavia. En aquella oportunidad, al ser consultado por la periodista Cristina Pérez sobre el presente del club, Milei había respondido entre risas: “En el fondo casi le diría que me está tirando un centro”, para luego rematar sin filtros: “Está claro que la gestión de Riquelme es un desastre”.
En ese mismo reportaje, el libertario había argumentado los motivos ideológicos que lo llevaron a presentarse a votar en diciembre de 2023 en favor de la lista opositora de Andrés Ibarra y Mauricio Macri, oportunidad en la que fue abucheado por un sector de la masa societaria:
La definición política: “Yo hice lo que tenía que hacer. Había una cuestión institucional y de pensamiento. En el fondo, Riquelme es un kirchnerista manejando a Boca“, ratificó el mandatario, quien además aprovechó en ese entonces para respaldar la excelente relación que mantiene con Macri, justificando su ausencia en aquellos comicios por un viaje a Suiza.
Un historial de munición gruesa y el «anteboca»
No es la primera vez que Milei arremete contra el ídolo devenido en dirigente. En agosto de 2025, durante una disertación frente al Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), el Presidente había dejado otra frase para el recuerdo: “Yo creo que al presidente actual de Boca lo eligió un hincha de River”.
La relación de Milei con el club de sus amores está rota desde hace años. En julio de 2023, confesó públicamente que se había alejado de la institución por considerarla contaminada de «populismo». El ejemplo más extremo de su distanciamiento ocurrió en la histórica final de la Copa Libertadores 2018 en Madrid: “En la final de Madrid hinché por Boca, pero cuando entró Fernando Gago, que fue otro acto de populismo, pasé a hinchar por River”, reveló en su momento.
Vestuarios calientes y un futuro en la Sudamericana
Mientras el Presidente disparaba en las redes, el clima en Brandsen 805 era de total desconcierto. Al consumarse la eliminación —un hito negativo que Boca no sufría desde hacía 32 años—, Juan Román Riquelme abandonó su palco de forma prematura antes del pitazo final y bajó directamente a la zona de vestuarios para mantener una reunión de urgencia con el plantel y el cuerpo técnico.
La continuidad del proyecto futbolístico quedó en el aire, tal como lo demostró el director técnico, Claudio Úbeda, en una tensa conferencia de prensa: “Tenemos que reunirnos, hablar y pensar en todo lo que pasó en este tiempo para después tomar una decisión”, deslizó el DT, abriendo la puerta a una posible renuncia o reestructuración.
Ahora, con las astillas de la Libertadores en el suelo, Boca deberá rearmar sus filas para disputar los playoffs de la Copa Sudamericana a partir de la semana del 21 de julio frente a O’Higgins de Chile; un escenario internacional de segundo orden que la gestión de Milei ya catalogó como la crónica de un final anunciado.



