La medida comenzará a regir el próximo martes y afectará a los consultorios externos de todas las especialidades. La cámara de prestadores advierte que la situación es «insostenible» debido a la inflación en insumos y salarios. El Gobierno admite la crisis hídrica y económica en el sector.
El frente sanitario del Gobierno suma un nuevo y complejo conflicto. A partir del próximo martes, clínicas y sanatorios de distintos puntos del país dejarán de otorgar nuevos turnos para consultorios externos a los afiliados de PAMI. La drástica medida de fuerza, que afectará a todas las especialidades médicas, responde a un reclamo urgente por deudas acumuladas, aranceles desactualizados y la falta de respuesta oficial.
La advertencia formal fue lanzada por la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS). Desde la entidad explicaron que el panorama financiero es insostenible: sin una recomposición inmediata de los valores que paga la obra social y sin la regularización de los pagos adeudados, los sanatorios no pueden costear insumos médicos críticos ni afrontar el pago de salarios y honorarios profesionales.
Promesas oficiales sin concreción
El conflicto no tomó por sorpresa a la Casa Rosada. Ya existieron reuniones entre el director del PAMI, Esteban Leguízamo, y los representantes de las cámaras privadas. Fuentes gubernamentales dejaron trascender que el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, trabaja en una readecuación de partidas presupuestarias, pero hasta el momento no se han presentado ofertas concretas que conformen al sector prestador.
La suspensión de turnos programados busca preservar el funcionamiento mínimo de las guardias e internaciones, pero el impacto directo recaerá sobre millones de jubilados y pensionados. Desde CAPRESS fueron tajantes al responsabilizar directamente al Estado nacional por las consecuencias sanitarias que esta parálisis pueda generar en la población vulnerable.
El fantasma de un paro total
La situación podría agravarse de forma inminente si las negociaciones no prosperan. Las cámaras ya avisaron que el siguiente paso del plan de lucha contempla frenar de forma total la atención programada en consultorios (exceptuando pacientes crónicos críticos) e interrumpir por tiempo indeterminado las cirugías y procedimientos médicos que no sean de urgencia.
En los pasillos oficiales admiten en voz baja que el desfinanciamiento del PAMI se profundizó por la caída sostenida de la recaudación previsional durante los últimos nueve meses, una realidad que tensiona el esquema de superávit fiscal que defiende el Gobierno y que hoy pone en jaque la salud de la tercera edad.



