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miércoles, junio 17, 2026

Droga en los tragos, menores de edad y complicidad: el estremecedor relato de una ex trabajadora de «Wachitas Bar»

Identificada como Carla, rompió el silencio y detalló el oscuro funcionamiento del local clausurado. Apuntó contra Soledad Andreani, una de las detenidas por el crimen, por explotación, venta de cocaína y presuntos pagos para eludir clausuras.

El caso por el femicidio de Agostina Vega sumó un testimonio clave y devastador que expone la matriz de horror detrás de Wachitas Bar, el local clausurado que está bajo la lupa judicial. Carla, una ex trabajadora sexual del establecimiento, brindó una entrevista a El Show del Lagarto donde describió un entorno dominado por la explotación, el narcotráfico y la vulneración de menores.

En sus declaraciones, la mujer apuntó directamente contra Soledad Andreani, una de las actuales detenidas en la causa por el crimen de Agostina. Según el relato, Andreani regenteaba el lugar bajo un estricto sistema de explotación: «Esto era un 50 y 50. Un servicio de 5 mil pesos en aquel momento, yo me quedaba con la mitad y la mitad iba para ella», afirmó Carla, quien detalló que las «salidas» se concretaban en una habitación precaria y sucia en el primer piso del bar.

Drogas sin consentimiento y explotación de menores

Uno de los puntos más graves de la denuncia radica en las maniobras que se realizaban con los clientes. Carla aseguró que en el bar se suministraban drogas en las bebidas de la gente sin su consentimiento, una práctica de la cual las mujeres que trabajaban allí eran conscientes. Además, ratificó que Andreani vendía cocaína dentro del establecimiento a una clientela selecta de «personas grandes y con plata».

El testimonio se tornó aún más alarmante al abordar la edad de las víctimas reclutadas por la organización: «Las chicas que trabajaban eran todas menores. Se aprovechaba de la situación de la gente. Todas éramos menores en ese momento, a partir de los 17 años», denunció, vinculando esta situación a la extrema necesidad económica que atravesaban las jóvenes elegidas minuciosamente por la detenida según su apariencia física.

Cuadernos de registro y supuestos sobornos

Carla reveló que la sospechosa llevaba un control milimétrico de la actividad a través de cuadernos donde anotaba las salidas de cada chica, elementos que podrían convertirse en pruebas cruciales para la causa si la Justicia logra secuestrarlos.

Finalmente, la testigo explicó cómo el comercio lograba sobrevivir a las reiteradas sanciones municipales, instalando la sospecha de una red de encubrimiento: «En estos lugares se paga y se vuelve a abrir. Cuando lo clausuraban nos íbamos y nos volvíamos a ver cuando volvían a abrir», sentenció, asegurando que decidió hablar movilizada por la indignación y el dolor ante el trágico final de Agostina Vega.

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