El heroico episodio ocurrió este miércoles por la tarde en la intersección de Benavidez y Bonduel. El cabo Sebastián Muñoz, de la Motorizada N° 3, fue interceptado por un padre desesperado con su hijo inconsciente en brazos. El efectivo le practicó RCP en plena calle y logró reanimarlo.
CHIMBAS – Un dramático escenario que afortunadamente terminó en un verdadero milagro se vivió durante la tarde de este miércoles en el departamento Chimbas. La rápida y decidida intervención de un efectivo de la Policía de San Juan resultó fundamental para salvarle la vida a un bebé de apenas un año y siete meses que se encontraba inconsciente tras sufrir un cuadro de ahogamiento.
El hecho se registró alrededor de las 17:30 horas en las inmediaciones de la intersección de calles Benavidez y Bonduel. Por ese sector realizaba recorridas preventivas de seguridad el cabo Sebastián Muñoz, integrante de la Unidad Motorizada N° 3, cuando fue interceptado de urgencia por un hombre que cargaba a su pequeño hijo en brazos en un estado de profunda desesperación.
Maniobras de RCP en plena vía pública
Según confirmaron voceros de las fuerzas policiales, el menor no reaccionaba a los estímulos y manifestaba signos corporales totalmente compatibles con una asfixia en curso. Lejos de paralizarse ante la gravedad de la situación, el cabo Muñoz activó de inmediato el protocolo de emergencia: recostó al niño y comenzó a practicarle maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en plena vía pública.
Fueron segundos de extrema tensión y dramatismo para el uniformado, el padre y los vecinos que comenzaron a rodear la escena. Sin embargo, gracias a la correcta aplicación técnica de las compresiones, el bebé respondió favorablemente a los estímulos y recuperó la conciencia, provocando un inmediato desahogo y alivio generalizado entre todos los testigos.
Asistencia médica y traslado
Una vez que el pequeño fue estabilizado temporalmente por el efectivo policial, se solicitó el arribo urgente de personal sanitario. A los pocos minutos, una ambulancia llegó al lugar bajo la estricta coordinación de la doctora Ebba Rivatola, quien se encargó de continuar con la atención médica profesional del menor y asegurar su completo diagnóstico.
La templanza, velocidad y vocación de servicio demostradas por el cabo Muñoz fueron las claves absolutas que evitaron lo que pudo haber sido una tragedia familiar en el departamento chimbero.



