Charlotte, Estados Unidos. El Inter de Milán sufrió un duro golpe al ser eliminado del Mundial de Clubes tras caer 2-0 ante Fluminense en los octavos de final. Sin embargo, la noticia va más allá del resultado: las declaraciones de Lautaro Martínez post-partido encendieron la polémica y expusieron un vestuario en ebullición.
«Hay que querer estar acá»: El Mensaje Polémico del Capitán
Tras la derrota, el delantero argentino no se guardó nada al llegar a la zona mixta del estadio Bank of America. Visiblemente molesto, Lautaro Martínez apuntó directamente a la falta de compromiso de algunos de sus compañeros.
«Hay una cosa que quiero decir: hay que querer estar acá, ¿me entendés? Acá luchamos por objetivos, así que el mensaje es claro: quien quiera estar con nosotros se queda; quien no quiera… adiós», sentenció el capitán nerazzurro en diálogo con DAZN.
Al ser consultado sobre a quiénes se refería, el delantero fue contundente: «No voy a dar nombres». No obstante, profundizó en su rol y en la situación interna del equipo: «Vi muchas cosas que no me gustaron. Como capitán, como líder de grupo, y luego está el entrenador, pero tengo que decirlo porque así soy. Estoy en un bando o en el otro: quiero luchar por los objetivos porque somos un gran equipo, hemos vuelto a la cima y quiero seguir».
Un Grito de Ayuda y Disculpas a la Afición
Consciente de la gravedad de la situación, Lautaro Martínez también hizo un llamado a la unidad: «No puedo arreglar todo yo, por eso lo digo. Porque no se puede solo, todos luchamos juntos. Soy el principal responsable, soy el líder del grupo, por eso vengo a hablar».
Finalmente, el «Toro» pidió disculpas a los hinchas: «Ahora pido disculpas a la afición porque esta otra derrota nos duele mucho, en primer lugar a nosotros, porque llegamos después de una temporada demasiado larga, pero lo dejamos todo en la cancha y llegamos hasta acá».
El Inter se despide del Mundial de Clubes a pesar de haber clasificado como primero del Grupo E, tras vencer a River Plate y Urawa Red Diamonds, y empatar con Monterrey. El vigente subcampeón de la Champions League regresa a Italia con las manos vacías y un clima de bronca que parece extenderse entre jugadores y dirigentes.



