Un informe técnico estima en un 70% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad «extrafuerte» en el segundo semestre de 2026. Se temen sequías severas en la Amazonía e inundaciones en el sur.
BRASILIA – El Gobierno de Brasil encendió las alarmas ante el riesgo inminente de desastres naturales debido a la posible llegada de un fenómeno climático de El Niño de fuerte intensidad o incluso “extrafuerte” durante los próximos meses. Ante este escenario, las autoridades recomendaron la adopción inmediata de medidas preventivas para mitigar el impacto sobre la infraestructura y la población.
Probabilidad y comparación histórica
Según un informe del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) enviado a la Casa Civil de la Presidencia:
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Existe cerca de un 70% de probabilidad de que el fenómeno sea fuerte o muy fuerte durante el segundo semestre de 2026.
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Los efectos proyectados podrían asemejarse a los del episodio de 2023-2024, considerado uno de los más intensos de la historia reciente.
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Nota técnica: Los especialistas aclararon que las previsiones climáticas se confirmarán con mayor precisión a partir del mes de julio.
Impacto proyectado por regiones
Las proyecciones del organismo muestran un mapa de riesgos dual y extremo para el territorio brasileño:
| Región / Ecosistema | Fenómeno Previsto | Consecuencias Potenciales |
| Norte y Nordeste | Reducción de lluvias y aumento de temperaturas. | Sequías severas y presión extrema sobre recursos hídricos. |
| Amazonía y Pantanal | Condiciones secas y olas de calor persistentes. | Alto riesgo de incendios forestales e impacto en la salud y ecosistemas. |
| Sur del país | Lluvias más intensas y recurrentes. | Inundaciones masivas, deslizamientos de tierra y desastres hidrológicos. |
Plan de contingencia y recomendaciones
Con el objetivo de minimizar daños económicos, sociales y ambientales, el Cemaden instó al Estado a tomar acciones urgentes, entre las que destacan:
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Refuerzo tecnológico: Garantizar el funcionamiento pleno de los radares climáticos e intensificar el monitoreo meteorológico.
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Prevención territorial: Reevaluar de forma exhaustiva las áreas vulnerables, tales como laderas ocupadas y márgenes de ríos.
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Coordinación política: Fortalecer la articulación de respuesta ante emergencias entre el Gobierno federal, los estados y los municipios.
Frente a este panorama, los ministerios y organismos técnicos del gobierno brasileño ya han intensificado sus reuniones operativas para elaborar planes de contingencia antes de que comiencen a registrarse los efectos más agudos del fenómeno.



