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sábado, julio 4, 2026

Argentina venció 3-2 a Cabo Verde en un agónico alargue gracias al «Cuti» Romero

La Albiceleste estuvo dos veces en ventaja con goles de Lionel Messi y Lisandro Martínez, pero el duro conjunto africano forzó el suplementario. Un cabezazo heroico del defensor cordobés selló la clasificación en un partido durísimo.

La Selección Argentina ya se encuentra entre los mejores 16 equipos de la Copa del Mundo 2026, aunque para lograr el objetivo debió transpirar y sufrir mucho más de lo planificado en los papeles previos. En un encuentro de trámite cambiante, dramático y de alto desgaste físico, el combinado nacional derrotó por 3 a 2 a Cabo Verde en tiempo suplementario, logrando destrabar un choque sumamente incómodo en la primera ronda de eliminación directa del certamen.

El equipo comandado por Lionel Scaloni pareció encarrilar la tarde a los 28 minutos de la primera etapa, cuando Lionel Messi frotó la lámpara para decretar el 1 a 0 inicial. Sin embargo, el elenco africano no acusó el golpe, hizo valer su despliegue atlético y, aprovechando un desacople en el retroceso argentino, alcanzó el empate transitorio en los albores del segundo tiempo, forzando la prórroga de 30 minutos.

El drama del suplementario y el cabezazo de la victoria

En el inicio del tiempo extra, el ingresado Lisandro Martínez capturó un rebote en el área y anotó el 2 a 1 que parecía definitivo. Pero la resiliencia de Cabo Verde volvió a quedar de manifiesto: tras una veloz transición ofensiva, el conjunto azul volvió a encontrar espacios libres y estampó un sorpresivo 2 a 2 que encendió todas las alarmas en el banco argentino.

Cuando el fantasma de la definición por penales sobrevolaba el estadio y los nervios dominaban la escena, apareció la jerarquía aérea nacional. A la salida de una pelota parada ejecutada con precisión, Cristian «Cuti» Romero conectó un certero cabezazo cruzado para estampar el 3 a 2 definitivo, desatando el desahogo de los miles de hinchas argentinos presentes en las tribunas.

A pesar de la alegría por el boleto asegurado a los octavos de final, las conclusiones del cuerpo técnico de Scaloni abrirán un profundo debate interno. Argentina evidenció ráfagas de su habitual juego asociado, pero volvió a padecer severas desatenciones colectivas en el fondo, perdiendo solidez y dependiendo en exceso de las genialidades de Messi y del amor propio de sus individualidades. Con el margen de error reducido a cero, el campeón del mundo deberá ajustar las clavijas defensivas si pretende seguir avanzando firme en la defensa del título ecuménico.

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