
El aceite de oliva es mucho más que un ingrediente habitual en la cocina. Para Emilio Lara, doctor en Antropología y licenciado en Humanidades, se trata de un producto que marcó la historia de las civilizaciones mediterráneas y que todavía hoy mantiene una enorme relevancia cultural, económica y sanitaria.
La historia del aceite de oliva esta analizada por el especialista en su libro «Un mar de oro verde», en el sostiene que el aceite de oliva desempeñó en la Antigüedad un papel comparable al que hoy tiene el petróleo. Esto quiere decir que no solo servía para la alimentación, sino también para la iluminación, la elaboración de perfumes, medicamentos, ungüentos corporales y productos cosméticos.
El especialista también destaca sus propiedades para la salud y asegura que el aceite de oliva virgen extra es «lo más parecido que existe en la naturaleza a una fuente de la eterna juventud», una definición que resume la importancia que le atribuye tanto desde el punto de vista histórico como biológico.
Según explica Lara, el aceite de oliva estuvo presente en numerosos aspectos de la vida cotidiana desde hace miles de años. Su utilización trascendía ampliamente el ámbito gastronómico y formaba parte de la forma de relacionarse y socializar en el mundo mediterráneo.
Para los romanos, incluso, era un elemento inseparable de su identidad. El antropólogo sostiene que la romanización no puede entenderse sin el aceite de oliva, al que considera tan importante como el derecho romano, el latín, las legiones o las grandes obras públicas.
En ese contexto, España desempeñó un papel central. Lara afirma que la posición geográfica de la Península Ibérica facilitó históricamente la distribución del producto a través de rutas terrestres, ríos navegables y el mar Mediterráneo. A eso se sumó un clima especialmente favorable para el desarrollo del olivar.
En la actualidad, España mantiene ese liderazgo y concentra aproximadamente la mitad de la producción mundial de aceite de oliva.
“Es lo más parecido que existe en la naturaleza a una fuente de la eterna juventud”, afirma Lara, quien atribuye al aceite de oliva diversos efectos positivos sobre el organismo.
Según explica, se trata de un regenerador celular que ayuda a mantener jóvenes las células del cuerpo. Además, destaca su capacidad antioxidante y menciona que actualmente se estudia su posible papel frente al estrés y la depresión.
También señala que existen investigaciones sobre sus potenciales beneficios en relación con enfermedades neurodegenerativas y determinados tipos de cáncer, motivo por el cual considera que se trata de uno de los alimentos más valiosos de la dieta mediterránea.
Respecto al aumento de precios registrado en los últimos años, Lara considera que muchas veces existe una cuestión de percepción.
A su juicio, se trata de un producto de calidad premium cuyo valor debe analizarse en función de sus características y de la duración que puede tener una botella en el consumo cotidiano.
Mientras países cada vez más lejanos incorporan el cultivo del olivo, desde Estados Unidos hasta Japón, el especialista cree que el aceite de oliva conserva intacta una fortaleza que combina tradición, prestigio y proyección internacional. Por eso sostiene que tiene un futuro prometedor respaldado por una historia de miles de años.


