A través del Ministerio de Desregulación, se anunció un ambicioso plan para transformar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO). El proyecto apunta a extender la primera verificación a los 5 años y permitir que concesionarias y talleres barriales realicen el control.
El sistema de verificación vehicular, tal como se conoce hoy, tiene los días contados. El Ejecutivo nacional anunció una reforma estructural del esquema de Revisión Técnica Obligatoria (RTO/VTV) con un objetivo claro: eliminar la burocracia, fomentar la competencia y aliviar el costo de mantenimiento de los vehículos.
La medida surge tras un diagnóstico oficial que señala la falta de competencia y las «barreras de entrada» del sistema actual, que suelen traducirse en largas filas, turnos escasos y precios elevados para los usuarios.
Los tres pilares de la reforma
El nuevo esquema introduce cambios que impactan directamente en la planificación de los conductores:
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Nuevos plazos de revisión: Se busca premiar la tecnología de seguridad de los autos modernos. Los vehículos 0 km recién harían su primera visita al taller de revisión a los 5 años. Para autos de entre 5 y 10 años, el control pasaría a ser cada 2 años, manteniendo la frecuencia anual solo para las unidades más antiguas.
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Más oferta, menos filas: El servicio dejará de ser exclusivo de las plantas de verificación tradicionales. Ahora podrán sumarse concesionarias oficiales y talleres mecánicos habilitados, permitiendo que el conductor elija dónde realizar el trámite, lo que por decantación debería bajar los precios por libre competencia.
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Simplificación para el transporte: Se elimina el Informe de Configuración de Modelo (ICM), un trámite previo que resultaba costoso y lento para los vehículos de carga y pasajeros.
El error humano sobre la falla mecánica
Para sustentar estos cambios, el Gobierno citó estudios internacionales (como los de la NHTSA de EE. UU.) que indican que el 94% de los siniestros viales se deben a errores humanos, mientras que las fallas mecánicas apenas representan un 2%. Bajo esta premisa, se argumenta que exigir revisiones anuales en autos nuevos es una carga innecesaria dado el nivel de equipamiento de seguridad actual.
Una implementación que requiere el «visto bueno» provincial
A pesar del anuncio nacional, la aplicación no será mágica ni inmediata. Al ser el tránsito una potestad de las provincias, cada jurisdicción deberá decidir si se adhiere o no al nuevo esquema. Además, se requerirá un periodo de transición para certificar a los nuevos talleres y actualizar los sistemas informáticos de control.



