Los análisis determinaron que los restos pertenecen a una mujer de entre 60 y 80 años. La principal hipótesis de la Justicia apunta al robo de un cementerio.
ULLUM, San Juan. – La investigación judicial en torno al macabro hallazgo de un cráneo humano en el Dique Punta Negra ha dado un giro crucial en las últimas horas. Los primeros resultados de los análisis forenses arrojaron luz sobre el perfil de la víctima, aunque el misterio sobre cómo llegaron los restos a uno de los principales espejos de agua de la provincia sigue abierto.
Según confirmaron fuentes judiciales, los estudios científicos determinaron que los restos óseos corresponden a una mujer que tenía entre 60 y 80 años al momento de su fallecimiento. Asimismo, los especialistas estimaron que la muerte se produjo en un rango de entre uno y cinco años atrás.
Un hallazgo con sospechas de siembra
El caso comenzó el pasado 7 de junio, cuando inspectores de la Dirección de Náutica divisaron el cráneo mientras realizaban recorridos de control rutinarios en el embalse. De inmediato, la UFI Delitos Especiales tomó las riendas del caso.
Hay un dato que desvela a los investigadores y que refuerza la teoría de que el lugar fue utilizado meramente como un sitio de descarte: la zona exacta donde apareció el cráneo había sido minuciosamente inspeccionada el día anterior, y en ese momento no había absolutamente nada extraño. Esta ventana de tiempo tan corta hace presumir que los restos fueron arrojados allí apenas unas horas antes de ser encontrados.
Sin signos de violencia y con la mira en los cementerios
A pesar del impacto del hallazgo, los peritos revelaron que el análisis de los restos orgánicos y elementos biológicos adheridos al hueso no presentaron, hasta el momento, ningún indicio que haga suponer una muerte violenta.
Ante este escenario, la hipótesis más sólida que maneja la Fiscalía es que el cráneo fue profanado y retirado de manera ilegal de algún cementerio de la zona para luego ser abandonado en el dique. Por este motivo, la Justicia ya ordenó un exhaustivo relevamiento en distintos camposantos de los alrededores para detectar posibles tumbas o nichos violentados.
ADN en cadena de custodia
Como medida preventiva y con el objetivo de agotar todas las líneas de investigación, los peritos extrajeron muestras genéticas para trazar un perfil de ADN. Este material biológico quedará resguardado en el laboratorio forense.
La intención de la UFI es mantener este perfil listo para futuras comparaciones en caso de que existan denuncias activas o futuras por desaparición de personas, ya sea en San Juan o en provincias vecinas. Por ahora, el enigma continúa: la Justicia busca saber el nombre de esa mujer y quién dejó sus restos a la orilla del dique.



