Argentina – La crudeza del invierno en Argentina ha vuelto a poner de manifiesto una dramática realidad: en los primeros seis meses de 2025, al menos 63 personas en situación de calle perdieron la vida en distintos puntos del país. Esta cifra preliminar surge de un relevamiento conjunto realizado por la Asamblea Popular por los Derechos de las Personas en Situación de Calle y el grupo de investigación «Sociabilidades por los Márgenes» de la UBA.
Estos datos forman parte del cuarto Registro Único de Violencias (RUV), cuya presentación oficial está prevista para el 19 de agosto. Los números revelan un crecimiento alarmante de muertes directamente vinculadas a diversas formas de exclusión social. Solo en los meses de mayo y junio, cuando las temperaturas cayeron por debajo de cero en gran parte del país, se confirmaron 12 fallecimientos.
De estos lamentables casos, tres ocurrieron en la Ciudad de Buenos Aires, tres en la provincia de Buenos Aires, tres en Mendoza, y uno en cada una de las provincias de San Luis, Salta, Río Negro y Neuquén. En la última semana, se sumaron dos nuevos decesos en distintas jurisdicciones, elevando aún más la cifra.
Causas Multifactoriales y la Ausencia de Políticas Integrales
Si bien las bajas temperaturas son un factor de riesgo directo, el informe enfatiza que las causas de fondo son múltiples y estructurales. Entre ellas se destacan la malnutrición, deshidratación, falta de acceso a servicios de salud, violencia urbana, precariedad sanitaria, estrés crónico y una persistente ausencia de políticas integrales de protección.
Los equipos que llevan adelante el relevamiento denuncian que muchas de estas muertes son registradas como «naturales», a pesar de ser una consecuencia directa de condiciones que son completamente evitables. «Las circunstancias que las provocan son todo menos naturales», subrayan.
Críticas al Estado y el Rol Clave de las Redes Comunitarias
Además de señalar la falta de respuesta estatal, las organizaciones critican que los refugios oficiales a menudo son insuficientes o inadecuados, ya sea por la falta de cupos disponibles o por requisitos de ingreso que excluyen a gran parte de quienes más necesitan asistencia. En este vacío, las redes comunitarias cumplen un rol fundamental, brindando abrigo, alimentos y asistencia primaria. Sin embargo, advierten que su labor, aunque vital, no puede reemplazar una política pública sostenida y eficaz.
En 2024, el RUV registró un total de 135 muertes. Si la tendencia actual se mantiene, 2025 podría superar esa cifra, consolidando una crisis humanitaria que sigue sin recibir una respuesta integral por parte del Estado.


