Frente al descenso de la temperatura y el consecuente incremento de consultas y hospitalizaciones, la comunidad médica advierte sobre el impacto de esta infección respiratoria en menores de dos años. El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es el principal agente causante de los cuadros graves.
SAN JUAN – Con la consolidación de las bajas temperaturas invernales en todo el territorio nacional, las autoridades sanitarias y los pediatras volvieron a encender la luz de alerta por la bronquiolitis. Se trata de una de las enfermedades respiratorias más frecuentes y de mayor riesgo en bebés y niños menores de dos años, cuya curva de contagios suele presionar la capacidad operativa de las guardias y los centros de salud durante esta época del año.
La bronquiolitis consiste en una infección respiratoria aguda que genera inflamación y obstrucción en las vías aéreas más pequeñas de los pulmones (los bronquiolos). Es causada principalmente por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) y se propaga con facilidad a través de las gotitas de saliva al toser o estornudar, o por el contacto con superficies contaminadas.
Grupos de riesgo y sintomatología crónica
Si bien la patología puede afectar a cualquier lactante, los especialistas advierten que los cuadros clínicos de extrema gravedad y los requerimientos de internación en terapia intensiva suelen concentrarse en los siguientes grupos vulnerables:
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Bebés nacidos de forma prematura.
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Recién nacidos y lactantes en sus primeros meses de vida.
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Niños con cardiopatías congénitas o afecciones respiratorias previas.
Debido a que la enfermedad no cuenta con un tratamiento antibiótico específico (por ser de origen viral), el eje de la medicina pediátrica se centra exclusivamente en el alivio de los síntomas, el soporte de oxígeno en caso de ser necesario y, fundamentalmente, en el despliegue de una rigurosa estrategia preventiva en el hogar.
Once medidas clave de prevención en el hogar
Para blindar el entorno familiar y reducir al mínimo las probabilidades de contagio y complicaciones derivadas del virus, los equipos de salud difundieron las siguientes pautas de cuidado diario:
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Sostener la lactancia materna: Aporta anticuerpos naturales indispensables para las defensas del bebé.
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Mantener las vacunas al día: Cumplir estrictamente con el Calendario Nacional de Vacunación.
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Lavado frecuente de manos: Lavarse con agua y jabón de forma regular, tanto el niño como sus cuidadores.
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Evitar el humo de tabaco: No fumar en el interior de la vivienda ni cerca de los menores.
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Ventilar los ambientes: Realizar ventilaciones cruzadas diarias, incluso los días de temperaturas bajas.
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Aislar de personas enfermas: Evitar el contacto del bebé con adultos o hermanos que presenten síntomas de resfrío o tos.
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No usar braseros en dormitorios: Evitar métodos de calefacción que liberen monóxido de carbono en espacios cerrados.
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Limpiar superficies: Desinfectar juguetes, picaportes y objetos de uso común con frecuencia.
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Evitar lugares hacinados: No concurrir con bebés a espacios cerrados, masivos o con poca circulación de aire.
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Uso de pañuelos descartables: Desechar los pañuelos inmediatamente después de usarlos y lavarse las manos.
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Consultar ante signos de alarma: Acudir de inmediato al médico si el niño respira rápido, se le hunden las costillas o tiene dificultad para alimentarse.



