Durante la foto grupal en Nueva Delhi, los CEOs de ChatGPT y Claude rompieron la cadena de unidad que formaron los demás líderes. Un gesto que dejó en evidencia que la rivalidad tecnológica es personal.
NUEVA DELHI – La 4ta Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial 2026 terminó con una imagen que vale más que mil modelos de lenguaje. Mientras figuras de la talla de Narendra Modi (Primer Ministro de India) y Sundar Pichai (Google) se tomaban de las manos y alzaban los brazos en señal de cooperación global, Altman y Amodei decidieron que la cercanía tiene sus límites.
La foto de la discordia
El protocolo de la cumbre indicaba una foto de unidad. Sin embargo, cuando llegó el momento de entrelazar manos, los líderes de las dos empresas que hoy definen el futuro de la IA generativa optaron por levantar sus puños por separado, dejando un vacío físico justo en el centro de la escena.
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Los protagonistas: Sam Altman, el rostro detrás de OpenAI, y Dario Amodei, exvicepresidente de OpenAI que se fue «pegando el portazo» para fundar la competencia directa: Anthropic.
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El entorno: Estaban rodeados por líderes mundiales como Emmanuel Macron y Lula da Silva, en un evento que busca justamente consensos para la regulación de la tecnología.
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La reacción en redes: «Nada puede hacer que Sam y Dario se tomen la mano, ni siquiera el Primer Ministro indio», ironizaron usuarios en X (antes Twitter).
Una rivalidad con historia
Para entender por qué no se dan la mano, hay que mirar hacia atrás. Anthropic nació en 2021 de una escisión de OpenAI: Amodei y otros investigadores clave se retiraron por diferencias profundas sobre la seguridad de la IA y el enfoque comercial de Altman.
| Empresa | CEO | Chatbot | Enfoque |
| OpenAI | Sam Altman | ChatGPT | Velocidad de lanzamiento e integración comercial. |
| Anthropic | Dario Amodei | Claude | Seguridad constitucional y desarrollo controlado. |
Una cumbre sin Argentina
Mientras el debate sobre la gobernanza de la IA se centra en el Sur Global, con India y Brasil a la cabeza, llamó la atención la ausencia de representantes de Argentina en esta edición. El evento busca equilibrar la balanza frente al dominio de EE.UU. y China en infraestructura tecnológica.
Más allá de la anécdota, el gesto de los puños cerrados es una metáfora perfecta de la industria hoy: una carrera feroz donde, a pesar de los discursos de «cooperación por el bien de la humanidad», nadie quiere soltar el acelerador ni darle la mano al rival.



