El Papa Francisco, en silla de ruedas y sin asistencia de oxígeno, ofreció la tradicional bendición Urbi et Orbi desde el balcón de la basílica de San Pedro, tras la misa del Domingo de Resurrección, ante una multitud de 35.000 fieles. El pontífice saludó con un «Feliz Pascua».
Debido a su estado, Francisco solicitó al maestro de ceremonias, el arzobispo Diego Ravelli, que leyera el mensaje pascual durante la misa del Domingo de Resurrección, que fue oficiada por el cardenal Angelo Comastri en la plaza de San Pedro.
Posteriormente, el Papa sorprendió a los presentes al recorrer la plaza en el papamóvil durante varios minutos, deteniéndose incluso para bendecir a algunos niños, aunque sus movimientos parecían limitados.


