Tras el rezo del Ángelus, el Pontífice calificó de «atroz» el conflicto en Oriente Medio. Lamentó la muerte de más de 1.200 personas, entre ellas 200 niños, y llamó a los líderes mundiales a retomar la vía diplomática.
En un domingo marcado por el dolor y la preocupación internacional, el Papa León XIV utilizó la ventana del Palacio Apostólico para lanzar un desesperado grito por la paz. Durante el rezo del Ángelus de este cuarto domingo de Cuaresma, el Santo Padre se refirió en términos durísimos a la escalada bélica que atraviesa Oriente Medio desde finales de febrero.
El Pontífice manifestó su «profundo dolor» ante las cifras que arroja el enfrentamiento entre la coalición israelí-estadounidense e Irán, que ya se ha cobrado la vida de más de 1.200 personas, incluyendo al menos 200 niños, y que ha afectado infraestructuras civiles como escuelas y hospitales.
Un llamado a los líderes globales
Con un tono firme, el Obispo de Roma se dirigió directamente a los responsables de la contienda:
«En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego!«, exclamó León XIV.
El Papa remarcó que la guerra es una herramienta inútil para la resolución política y sentenció que «la violencia jamás conducirá a la paz que anhelan los pueblos». Además, expresó su cercanía con las familias que han perdido seres queridos y con los miles de desplazados forzados que huyen de los ataques.
Preocupación por el Líbano
La intervención papal también puso el foco en la crisis del Líbano, donde los combates entre el ejército israelí y Hezbolá han generado un escenario devastador. Con cerca de un millón de desplazados internos y más de mil fallecidos en territorio libanés, el líder de la Iglesia Católica instó a proteger a la población civil y a buscar soluciones que detengan el derramamiento de sangre.



