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viernes, mayo 22, 2026

El poder adquisitivo volvió a ceder en febrero: los salarios quedaron nuevamente bajo la inflación

Los ingresos de los trabajadores argentinos sumaron en febrero un nuevo capítulo de pérdida frente al avance de los precios. Según los datos oficiales procesados recientemente, el Índice de Salarios registró un incremento promedio del 2,4%, una cifra que resultó insuficiente para alcanzar el 2,9% de inflación reportado para el mismo periodo. Esta dinámica consolida una tendencia preocupante para la economía familiar, marcando el cuarto mes consecutivo en el que el costo de vida se encarece por encima de las actualizaciones salariales.

El escenario actual es un calco de lo ocurrido durante el mes de enero, cuando los haberes habían subido un 2,5% frente a una suba de precios que también se ubicó en el 2,9%. Este desfasaje acumulado profundiza el deterioro de la capacidad de compra de la población, evidenciando que las paritarias y los ajustes automáticos no están logrando compensar la velocidad del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La brecha entre ambos indicadores se traduce en una presión constante sobre el presupuesto doméstico, dificultando el acceso a bienes y servicios básicos.

Dentro del análisis por sectores, se observó un comportamiento dispar que resalta la fragilidad de la estructura laboral. El sector privado no registrado, habitualmente el más vulnerable, fue la única categoría que logró superar la inflación mensual con un salto del 4,6%. Sin embargo, este repunte se interpreta más como un intento de recuperación tras rezagos previos que como una mejora real y sostenible. Por el contrario, tanto los empleados del sector público como los trabajadores privados registrados quedaron por debajo de la línea inflacionaria, sintiendo el impacto directo del aumento de precios en las góndolas.

Esta señal de alerta para el consumo interno preocupa a los especialistas, ya que la pérdida de rendimiento del salario real limita la capacidad de ahorro y frena la actividad económica general. Sin un anclaje que estabilice los precios o acuerdos salariales que permitan empatar la carrera contra la inflación, la brecha acumulada en el último cuatrimestre amenaza con seguir erosionando el bienestar de los hogares en los meses venideros.

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