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lunes, mayo 25, 2026

Iglesia Critica Baja de Edad de Imputabilidad y Propone Abordar Causas Estructurales

Monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y una voz autorizada como presidente de la Comisión de Pastoral Social, alzó la voz en representación de la Iglesia Católica para expresar una firme postura institucional frente al debate sobre la reducción de la edad de imputabilidad. Con claridad y convicción, Braida señaló que la medida de «poner en situación de encierro a un chico no soluciona el problema de raíz», marcando una distancia crítica con la iniciativa que será discutida el próximo martes en un plenario de las comisiones de Legislación Penal, Presupuesto, Familia y Justicia de la Cámara de Diputados.

El proyecto en cuestión, que cuenta con el respaldo del oficialismo y algunos sectores de la oposición, ha generado un intenso debate en la sociedad argentina. Si bien la propuesta original contemplaba fijar la edad mínima de imputabilidad en 13 años, tras un proceso de consenso se acordó establecerla finalmente en 14. Sin embargo, para la Iglesia, esta modificación no altera la esencia de un enfoque que consideran erróneo para abordar la compleja problemática de la delincuencia juvenil.

En su argumentación, Monseñor Braida no solo cuestionó la efectividad intrínseca de la medida de encarcelamiento en menores, sino que también realizó una crítica al funcionamiento actual del sistema carcelario argentino. Con una mirada pastoral y social, advirtió que “nuestros regímenes penitenciarios están abarrotados, y muchas veces en las cárceles se potencian las problemáticas” que llevaron a los jóvenes a delinquir. En contraposición a la lógica punitiva del encierro, el obispo enfatizó que “lo que necesitan estos chicos es oportunidades, no encierro”, abogando por un abordaje que priorice la reinserción y el desarrollo integral de los adolescentes.

En ese sentido, Monseñor Braida dirigió un pedido directo al presidente de la Nación, Javier Milei, y a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, figuras clave en la promoción de este proyecto. El obispo solicitó encarecidamente que no se acelere el tratamiento de la iniciativa en el Congreso y que, en cambio, se habilite una discusión mucho más amplia y participativa. “Que puedan dar tiempo para que todos los sectores sociales den su opinión y aporten propuestas”, expresó Braida, subrayando la necesidad de una visión multifacética para abordar un problema de raíz. Para el representante de la Iglesia, es fundamental escuchar “más voces” que puedan contribuir a “atacar el problema desde sus causas”, en lugar de recurrir a soluciones que considera simplistas y superficiales.

Finalmente, Monseñor Braida culminó su intervención con un llamado a la responsabilidad colectiva de la sociedad en el acompañamiento de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Con una perspectiva que trasciende la mera reacción punitiva, el obispo afirmó que “como sociedad, debemos involucrarnos en el acompañamiento de niños y adolescentes”. En este sentido, insistió en que “la respuesta no puede ser solo punitiva; necesitamos más prevención, educación y oportunidades” para construir un futuro donde la delincuencia juvenil sea abordada desde sus cimientos, ofreciendo alternativas reales y sostenibles a los jóvenes en riesgo.

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