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sábado, mayo 23, 2026

Juicio por la muerte de camionero en Valle Fértil: la defensa del policía alega legítima defensa y posible influencia de drogas

En el marco del juicio que investiga la muerte del camionero Federico Orihuela durante una persecución policial en Valle Fértil, el abogado defensor del oficial Diego Rodríguez, doctor Martín Zuleta, presentó este jueves los argumentos centrales para demostrar que su cliente actuó en legítima defensa y en cumplimiento de la ley.

Zuleta enfatizó ante la prensa la peligrosidad de la conducta del camionero, «tanto para los efectivos como para los turistas», argumentando que la intervención de Rodríguez se produjo después de que Orihuela presuntamente efectuara disparos desde su camión. Un peritaje, según el defensor, habría confirmado la presencia de restos de plomo, bario y antimonio –componentes de la pólvora– tanto en las manos de Orihuela como en el interior del vehículo.

“La pericia de absorción atómica fue clara: en las manos del camionero y en la cabina había restos compatibles con pólvora. Eso abona lo que Rodríguez dijo desde el primer momento, aún cuando no se había hallado el arma”, sostuvo Zuleta.

Persecución nocturna y peligrosa

El abogado describió una persecución de 30 kilómetros en la oscuridad, sin cámaras de seguridad y con dificultades en la comunicación radial. «Fue una persecución de 30 kilómetros completamente a oscuras. Las balizas encandilaban más por la falta de luz ambiental, lo que dificultaba aún más la visión de los efectivos”, detalló.

Zuleta también afirmó que varios testigos, incluyendo otros policías, coincidieron en que Orihuela conducía a alta velocidad (más de 100 km/h), ignoró un semáforo en rojo, evadió controles y puso en riesgo a motoristas y patrulleros. “Un oficial del GAMP dijo en juicio que temió por su vida cuando el camión se le tiró encima”, reveló.

La incógnita del arma

La defensa abordó la cuestión de la ausencia del arma presuntamente utilizada por Orihuela, sugiriendo que pudo haber sido descartada durante la extensa persecución. “La escena final fue rastrillada 50 metros a la redonda días después, pero nadie revisó los 30 kilómetros recorridos. Es posible que Orihuela haya descartado el arma en ese trayecto”, explicó Zuleta.

Disparos no letales y amenaza percibida

Sobre la cantidad de disparos efectuados por Rodríguez, Zuleta argumentó que el oficial actuó de manera progresiva y sin intención de matar. “Primero disparó al aire con un arma antitumulto. Luego lo hizo contra los neumáticos del camión y finalmente, cuando temió por su vida, disparó a la puerta. Esos últimos disparos fueron dirigidos a la parte baja del cuerpo del conductor, no a la cabeza ni al pecho”, precisó. El defensor añadió que la dispersión de los impactos demostraría la falta de intención letal, sino la búsqueda de neutralizar una amenaza.

Pericia toxicológica revelaría sustancias en sangre

Zuleta adelantó la incorporación al juicio de una pericia toxicológica que indicaría la presencia de alcohol y cocaína en la sangre de Orihuela al momento del hecho. Según el abogado, esto podría explicar su comportamiento errático y evasivo. “Se va a ventilar en juicio. Nosotros ya lo sabemos: llevaba alcohol y cocaína en sangre. Eso podría explicar su conducta paranoica y peligrosa”, afirmó.

Defensa de la legalidad del accionar policial

Finalmente, el doctor Zuleta defendió la legalidad de la intervención policial, sosteniendo que las órdenes dadas al camionero fueron legítimas y que los efectivos tenían la obligación de detener su peligrosa conducta. “El oficial Rodríguez no podía ser indiferente. Tenía el deber legal de intervenir. Las fuerzas de seguridad están para hacer cumplir la ley. Este procedimiento, por más trágico que haya sido, fue legal desde su origen”, concluyó el defensor.

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