Ocurrió en la madrugada de este domingo en la Comisaría 38°. La Cabo Primero Jésica López aplicó maniobras de reanimación de urgencia cuando la madre llegó desesperada pidiendo auxilio.
La tranquilidad de la guardia en la Comisaría 38° de Marquesado se transformó en una escena de extrema tensión a la 1:45 de la madrugada. El silencio se rompió con los gritos de una joven madre que ingresó a la dependencia con su pequeña hija de apenas 3 meses en brazos: la beba presentaba serias dificultades para respirar y su estado era crítico.
Segundos que valieron una vida
Ante la desesperación de la madre y la evidencia de que la niña se estaba asfixiando, la Cabo Primero Jésica López no dudó. Con una templanza admirable, tomó a la menor y comenzó a realizar de inmediato maniobras de desobstrucción de las vías respiratorias.
Gracias a la precisión de la técnica aplicada, la pequeña reaccionó «al toque», recuperando el aliento ante la mirada conmovida de los presentes. Ese primer llanto de la beba trajo el alivio necesario para una situación que, segundos antes, parecía destinada a la tragedia.
Final con esperanza
Minutos después, personal de emergencias médicas arribó a la comisaría para completar la asistencia. La niña fue trasladada a un centro asistencial para realizarle chequeos exhaustivos, donde finalmente los profesionales de salud confirmaron lo que todos esperaban: la beba se encuentra estable y fuera de peligro.
Este acto de servicio pone de relieve la importancia de la capacitación constante en primeros auxilios dentro de la fuerza. Lo que comenzó como una madrugada cargada de angustia en el corazón de Rivadavia, terminó convirtiéndose en una historia de coraje y dedicación, con la Cabo López como protagonista de un rescate que Marquesado no olvidará.



