Otra tarde de tensión en la manifestación semanal de los jubilados. La Avenida Rivadavia se convirtió, una vez más, en el lugar donde se producían enfrentamientos entre los protestantes que intentaban llegar al Congreso y las fuerzas de seguridad, que intentaban hacer cumplir el protocolo contra las manifestaciones.
En el área, un operativo realizado por la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura busca mantener el control y gestionar a los jubilados. Las fuerzas han instalado un vallado para mantener a las personas en la acera, pero el tráfico está bloqueado en la Avenida Entre Ríos. A pesar de sus esfuerzos por impedir que los manifestantes invadan la calle, ocurrieron forcejeos, y los oficiales usaron gas pimienta y motocicletas para despejar el camino.
La movilización de los miércoles, un evento regular entre los jubilados, comenzó en Rivadavia y Callao, donde se congregaron los manifestantes, y luego el grupo avanzó hacia el anexo de la Cámara de Diputados antes de continuar alrededor del edificio legislativo.
El SAME tuvo que llevar a un periodista herido debido a los altercados.
La Policía implementó el protocolo antipiquetes para impedir que los manifestantes bloquearan la circulación, lo que resultó en empujones y gritos.
Un periodista, llamado Diego Gómez, de 30 años, fue herido por un policía a caballo, lo que obligó al personal del SAME a trasladarlo para su atención médica.
El director del SAME, Alberto Crescenti, declaró al canal LN+ que el joven sufrió un «traumatismo en su rodilla derecha» y que se encuentra en «buenas condiciones». También comentó que Gómez se negaba a ser llevado a un hospital local para recibir atención.
Los jubilados protestan por la eliminación de la moratoria previsional, un incremento en sus ingresos y la recuperación de los medicamentos gratuitos del PAMI, entre otras reclamaciones.


