La Conmebol liberó los diálogos entre la cabina tecnológica y el árbitro Jesús Valenzuela. Los registros confirman que el gol anulado al Xeneize estuvo respaldado por una «mano sancionable» en ataque, mientras que la jugada del final, reclamada por todo el plantel de la Ribera, fue descartada por considerarse «posición natural».
BUENOS AIRES – La eliminación o el complejo escenario copero de Boca Juniors sumó un capítulo de altísima tensión extrafutbolística. Tras el accidentado cierre del encuentro que dejó al club de la Ribera sumido en la bronca, se hicieron públicos los audios oficiales del VAR correspondientes a las dos jugadas más polémicas de la noche: el tanto anulado a Boca por intervención tecnológica y el penal no sancionado en la última jugada por presunta mano de Lucas Romero.
Las grabaciones exponen con total claridad el proceso de toma de decisiones entre los jueces de cabina y el árbitro principal, el venezolano Jesús Valenzuela.
El gol anulado: «Es una mano sancionable»
La primera gran controversia del partido se dio tras una acción ofensiva que terminaba en festejo xeneize. Sin embargo, desde el centro de monitoreo advirtieron de inmediato una irregularidad táctica en el inicio de la maniobra:
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La detección: Mientras el AVAR confirmaba en primera instancia que «se ve el contacto», el encargado del VAR sentenció de forma tajante: «Es una mano sancionable».
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La convocatoria: Al advertir que la infracción modificaba la trayectoria de la jugada, decidieron llamar al juez de campo: «Vamos a invitarlo para que lo coteje».
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El dictamen en el monitor: El llamado oficial ingresó al intercomunicador: “Jesús, te invito a un On Field Review por una posible mano en ataque”, argumentando que la acción “cambia la dirección de la pelota”. Tras revisar las repeticiones en la pantalla, Valenzuela no dudó y convalidó el fallo técnico: “Dale, voy con mano”.
La última jugada: «La mano está en posición natural»
El punto de máxima tensión escaló en los minutos de adición. Todo Boca reclamó de forma unánime un penal salvador por un supuesto impacto en el brazo del defensor Lucas Romero. Los árbitros de video, no obstante, desactivaron el reclamo en escasos segundos:
«Posible mano del atacante y del defensor», deslizaron en el inicio del análisis de las cámaras lentas. La conclusión del operario del VAR fue automática: «Va en salida, la mano está en posición natural y además quiere quitar su brazo». Con ese diagnóstico, el AVAR dio luz verde indicando: «Puede jugar».
Ante la insistencia y las protestas de los jugadores en el césped, Valenzuela requirió reconfirmación por el auricular: “Dímelo”. Desde la cabina del VAR respondieron con firmeza: “La situación del área todo chequeado. La posición de la mano está en posición natural. Además, él quiere quitar su brazo y el contexto es hacia afuera”. El árbitro cerró el partido sentenciando un «Ok, voy a terminar», mientras en el búnker tecnológico repetían “Nada que chequear”.
Declaraciones explosivas en el vestuario
La divulgación de los audios lejos estuvo de calmar las aguas en el Mundo Boca. Los protagonistas dejaron asentado su fastidio ante los micrófonos, evidenciando que el clima de cara a los próximos compromisos será de máxima hostilidad.
El referente de jerarquía internacional, Leandro Paredes, fue lapidario y sin filtros al calificar la actuación de la terna arbitral: «Es una vergüenza».
A su turno, el director técnico interino, Claudio Úbeda, intentó medirse para evitar severas sanciones institucionales, aunque dejó expuesto su profundo descontento: «No hay sustento para defender la última jugada, no quiero decir barbaridades». Con este panorama de injusticia percibida, el Xeneize deberá armarse de templanza para ir a buscar la clasificación en un contexto completamente adverso.



