El conjunto de Luis Enrique igualó 1-1 en los 120 minutos tras los goles de Havertz y Dembélé, pero se impuso por 4-3 en los remates desde los doce pasos en Budapest. Los Gunners perdieron la final de manera invicta y estiraron su maldición internacional, mientras París festeja en medio de serios disturbios en Francia.
BUDAPEST, HUNGRÍA – El fútbol europeo tiene un único y absoluto monarca. En una definición para el infarto albergada en el Puskás Aréna, el Paris Saint-Germain se consagró campeón de la UEFA Champions League por segundo año consecutivo al derrotar al Arsenal en la tanda de penales por 4-3, luego de haber igualado 1-1 en el tiempo reglamentario y el suplementario.
La consagración agiganta la leyenda de Luis Enrique en el banquillo parisino, tras firmar una campaña heroica: el PSG había clasificado en el lejano puesto 11° de la Fase Liga y debió superar un camino de espinas eliminando al Mónaco en playoffs, Chelsea en octavos, Liverpool en cuartos y Bayern Múnich en semifinales. Por su parte, el Arsenal de Mikel Arteta sufrió la crueldad absoluta del fútbol: se despidió del torneo sin haber perdido un solo partido en los 90 minutos, estirando su sequía histórica en el plano internacional.
Un ajedrez táctico con ráfagas de dramatismo
El encuentro comenzó cuesta arriba para los vigentes campeones. Apenas a los 5 minutos de juego, el alemán Kai Havertz capitalizó un rebote defensivo, quedó mano a mano frente al arco y, con una definición exquisita, estampó el 1-0 para los Gunners. A partir de allí, el libreto se tornó predecible: Arsenal se replegó en un bloque bajo indestructible y el PSG monopolizó la posesión de la pelota sin encontrar fisuras.
En el complemento, la insistencia francesa tuvo su premio gracias a una genialidad individual. El georgiano Khvicha Kvaratskhelia inventó una maniobra magistral dentro del área y fue derribado por el defensor Cristhian Mosquera. El árbitro no dudó en pitar la pena máxima y Ousmane Dembélé, con un remate cruzado y frío, decretó el 1-1 a los doce pasos.
Tensión sobre el cierre: El gol rompió las estructuras y el partido se volvió un ida y vuelta frenético. El PSG acarició el triunfo antes de los penales, pero un disparo de Kvaratskhelia se estrelló en el palo y el juvenil Bradley Barcola desperdició dos mano a mano clarísimos frente a un gigante David Raya.
La lotería de los penales: de la gloria al travesaño
Hacía una década que la Orejona no se definía desde el punto fatídico (la última vez había sido en la temporada 2015/16 con el triunfo de Real Madrid ante el Atlético). En la ruleta de los penales, la tensión se apoderó de Budapest:
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El inicio: PSG arrancó con ventaja luego de que el inglés Eberechi Eze desviara su remate para el Arsenal.
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La resistencia: El arquero David Raya tapó un remate clave y volvió a poner a los británicos en carrera.
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El desenlace: Tras la certera ejecución del defensor Lucas Beraldo para poner el 4-3 en favor del PSG, el brasileño Gabriel Magalhães mandó su remate por encima del travesaño, desatando el delirio de los futbolistas franceses.
Festejos empañados en las calles de París
Mientras el plantel levantaba el trofeo en Hungría, la capital francesa se convertía en un escenario de extrema tensión. Desde la previa del encuentro, se registraron graves disturbios en París entre la policía y miles de fanáticos que se volcaron a las calles, obligando a las fuerzas de seguridad a desplegar gases lacrimógenos y operativos de contención que empañaron los festejos del bicampeonato.
Arsenal, que venía con el envión anímico de haber quebrado una racha de 22 años sin ganar la Premier League, sumó su segunda frustración histórica en finales de Champions (tras aquella caída en 2006 ante Barcelona). París, con billetera y templanza, ratifica que Europa sigue bajo su dominio.



