Salta, Argentina — Una impactante investigación destapó una red de trata de personas que operaba en las cercanías de un colegio secundario en la zona sur de Salta, donde captaban a adolescentes para explotarlas sexualmente. Un menor de edad, tres clientes adultos y un remisero fueron imputados formalmente por el Juez Federal de Garantías N°1 de Salta, Julio Bavio.
La estructura criminal funcionaba con un sistema perverso y bien organizado. Un alumno del mismo colegio actuaba como nexo, ofreciendo dinero a sus compañeras a cambio de encuentros sexuales con clientes adultos. «A mí me pagan por presentar chicas. Esa es la onda. Y vos me contaste que sos virgen. Por ser virgen te van a dar $200.000”, era una de las frases que el menor usaba para convencerlas, según la investigación.
La operación de la red
La red se centraba en captar alumnas de cuarto año, ofreciéndoles pagos que variaban entre $60.000 y $200.000 por prácticas sexuales, con un valor más alto para las menores vírgenes. El dinero se transfería o se entregaba en efectivo.
La logística de los encuentros corría por cuenta del remisero, una figura clave en la operación. Aprovechando la confianza que su profesión generaba, se acercaba a las víctimas y sus familias, y fijaba las citas en moteles o en el domicilio de los clientes. El remisero también está acusado de abuso sexual contra la hermana de 12 años de una de las víctimas, a quien intentó integrar a la red.
Una denuncia desestimada
La primera denuncia se presentó el 26 de julio del año pasado, cuando la madre de una menor, sorprendida por el celular de alta gama de su hija, encontró mensajes de carácter sexual intercambiados con el remisero. Aunque el caso fue desestimado inicialmente por la justicia provincial, fue reactivado este año cuando la denuncia pasó al fuero federal, tras otra acusación similar de una madre que detalló la mecánica de captación.
La investigación, liderada por el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar fiscal Roxana Gual, con la colaboración de la Protex y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), logró documentar y judicializar la actividad de la banda. El material probatorio incluye mensajes interceptados donde los implicados usaban el código «vamos a hacer la onda» para pactar los encuentros.
La figura del remisero
El fiscal Villalba describió la conducta del remisero como «perversa» y señaló que «se dedicó a captar de una manera perversa a niñas para ofrecerlas sexualmente a determinados clientes”.
La investigación reveló que el remisero, de 63 años, mantenía a las víctimas bajo amenaza de informar a sus padres si no obedecían. Su vehículo, un Volkswagen Voyage blanco, se convirtió en un símbolo de terror para las menores que, según relató una de las víctimas, sentían pánico al verlo merodear cerca del colegio.
Prisión preventiva y causas abiertas
Los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) solicitaron la prisión preventiva para los adultos imputados, que enfrentan penas de 10 a 15 años de prisión. Si bien dos de los clientes negaron conocer la edad de las víctimas, la fiscalía refutó sus argumentos con las pruebas obtenidas, logrando que el juez también dictara la prisión preventiva para ellos.
Según las autoridades, hay más víctimas identificadas que aún no han declarado, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevas imputaciones. El caso continúa en desarrollo.



