La edición 2026 ya tiene días asignados para motos y autos, pero una feroz interna entre instituciones y la falta de aval de la Federación Sanjuanina ponen un signo de pregunta sobre la organización del evento.
El Safari Tras las Sierras, el evento que define el folclore motor de San Juan, vuelve a ser noticia antes de que rujan los motores. Aunque la pasión vallista ya tiene calendario para febrero de 2026, la competencia hoy se corre en los escritorios, con acusaciones cruzadas de irregularidades y amenazas de judicialización.
El Calendario en disputa
A pesar de la incertidumbre institucional, las fechas que se manejan para la edición 2026 son:
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Motos y Quads: 6, 7 y 8 de febrero.
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Autos: 13, 14 y 15 de febrero.
Sin embargo, a pocas semanas del inicio, la ausencia de recorridos oficiales y cronogramas detallados mantiene en vilo a pilotos y espectadores.
Tres frentes, un solo Safari
La organización del evento se encuentra trabada por una disputa de legitimidad entre tres actores principales:
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APIVA (Asociación de Pilotos Vallistos): Actuales organizadores «de hecho». Su presidente, Miguel Ponce, sostiene que tomaron la posta porque «nadie más quiso hacerlo» y asegura que presentaron los papeles para prorrogar su mandato. Buscan realizar el evento pese a no tener el visto bueno de la Federación.
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FESAD (Federación Sanjuanina de Automovilismo Deportivo): El ente regulador, a través de su interventor Juan Robledo, es tajante: afirma que APIVA tiene el mandato vencido, carece de cuenta bancaria propia y no está afiliada, lo que los inhabilitaría legalmente.
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Todo Motor Valle Fértil: Se presentan como la alternativa que cumple con todos los requisitos de ley. Han advertido mediante redes sociales que, si el Municipio habilita a una entidad irregular, recurrirán a la Justicia.
El Municipio bajo presión
El intendente Mario Rivero se encuentra en una posición incómoda. Por un lado, la necesidad de garantizar el impacto económico y turístico que el Safari deja en el departamento; por el otro, la presión legal de habilitar un evento que cuente con los seguros y avales deportivos correspondientes.
«El Safari es algo único, combina garra popular con adrenalina, pero la seguridad y la salud de los pilotos y el público no se negocian», afirmó Ponce (APIVA), intentando calmar las aguas sobre la rigurosidad del evento.
¿Qué falta para que larguen?
Para que el Safari 2026 sea una realidad segura, la «carrera de los papeles» debe resolverse pronto. Se necesita:
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Un aval oficial de FESAD para que la competencia sea federada.
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Definición del recorrido para planificar los operativos de seguridad y salud.
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Una decisión política del Municipio que evite la paralización judicial del evento.
Como cada año, el Safari Tras las Sierras demuestra que su circuito más difícil no está en el río ni en el barro, sino en las internas que amenazan con empañar la fiesta más grande de Valle Fértil.



